sábado, 31 de diciembre de 2016

Hola soledad...





Hola soledad... no me extraña tu presencia. No More Tears de música de fondo, un whisky en la mesa de noche y una botella a medio acabar, hace falta el cigarrillo pero tras varios años de abandonarlo no pienso volver a él. Ojalá fuera así de fácil dejar otras cosas, tu recuerdo por ejemplo. 

Una noche de pensar, dedicada únicamente para mi, igual a cuando tu me acompañabas soledad. Sintiendo como el licor hace efecto en mi sangre, calentándola, poniéndome a sudar un poco, animándome a escribir y a recordarte. Tengo que dejar de hacerlo y mi lado consciente me lo repite día tras día como aquel angelito de caricatura, posado en mi hombro cuasi cantando aquel vallenato que detesto -Olvídala mejor olvídala...- de solo pensarlo me rebota el estomago su asqueroso ritmo caribeño; igual el maldito ángel me lo recuerda a en todo momento, olvídala, olvídala. Sin embargo... el diablo es mas fuerte y se apoya tomando posesión de mi cerebro cual trono y comanda -Olvidala ni mierda, acuérdate de ella y porqué ya no está en tu vida, maricón-. Mierda, como me gusta ese puto diablo...   

Es una cachetada de realidad saber que solo queda el recuerdo de esos años, cual cachetada, es un verdadero rodillazo en los cojones el que se siente en cada imagen que recorre mi mente cada vez que pienso en tí soledad. Pero pierde fuerza con el pasar de los días y eso es lo que hace parte de madurar, aprender a aceptar que lo pasado pasado, atesorar lo presente y un montón de alegorías pendejas que se me pueden ocurrir en este momento, mientras sirvo otro trago y Iron Maiden retumba mis oídos esta madrugada. Me sirve para pensar, ya no en tí soledad y como hicimos y deshicimos cuando tuvimos oportunidad, sino en alguien que lleva menos tiempo conmigo pero que ha transformado mi vida. Es increíble, de verdad nunca pensé decirlo y me siento orgullos de hacerlo... que putería ser papá.

Se que lo sabes, se que me has visto soledad, soy papá y atrás quedaron los días que tenía para pensar en tí y el tiempo que deseaba pasar en tu compañía. Y no me arrepiento de que las cosas sean así, solo de la forma en que acabaron, pero como dice el diablo, acuérdate de ella y por que ya no está en tu vida, maricón. Te extraño, pero cada uno con su camino y espero que sea cual sea, logres lo que te propones soledad, lo vales y lo sabes. 

viernes, 3 de junio de 2016

3 de Junio

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miércoles, 13 de abril de 2016

Sumisión ante la brisa


Totalmente ciego y apenas puedo respirar a través de la máscara, para muchos la sensación no es agradable, sin embargo a mí me encanta... Estar a tu disposición con los movimientos restringidos y las cintas inmovilizando mis brazos y piernas como si se tratara de un potro medieval es un sueño. Tu tienes el control mi Ama y sabes sacar provecho de eso pero no ha sido fácil traerme a este punto y por eso te estoy tan agradecido. 

Cuando iniciamos la sesión tus instrucciones sobre cómo te excitaba hacer que me desnudara para tu deleite me ponían nervioso, esa seguridad con la cual ordenabas en que momento quitarme la ropa y en qué posición hacerlo me daban miedo al comienzo. Sin embargo mi ilusión era complacerte Ama, que sintieras placer de tener poder total sobre mi...tus caricias me iban excitando cada vez más. Esas caricias autoritarias pero a la vez suaves, utilizando texturas diferentes desde la suavidad de la pluma hasta la rigidez de la fusta hicieron que mi excitación subiera cada vez más, como lo sentiste cuando palpaste por primera vez mi erección sobre la ropa interior, tu mirada en ese momento me indicó que estabas disfrutando mi verga parada...

Cómo amarraste mi cuerpo a la cama impidiendo que mis manos te acariciaran y aprovechaste para desnudarte y continuar aumentando la libido del momento, mientras mi piel ardía al sentir tus uñas ligeramente largas rasgando suavemente mi piel, jugueteando con mi pecho y pellizcando mis pezones.  Tu boca esquivando la mía a cada intento que hice de besar tus labios, tu lengua bajando por mi cuello, seguida de una cachetada por insolente; supiste como poner a tu esclavo en su lugar, simplemente delicioso...

Una vez ambos desnudos cuando pusiste la máscara que me cegaba y solo permitía que mi boca estuviera a tu disposición, en ese momento que estuve totalmente vulnerable a tus caprichos, justo ahí decidiste amarrar mis huevos y supe que negarías mi orgasmo hasta que estuvieras satisfecha, en ese instante me rendí a ti Ama. Tras todo ese tiempo sintiendo tus dedos en mi piel, tus manos masturbándome sin compasión, sintiendo como crecían mis cojones bajo tus caricias, llenándose de leche que solo tu liberarías. Creía que no podría aumentar mi excitación y fue ahí cuando me sorprendiste sentándote en mi cara, totalmente desnuda, y permitiste que saboreara tus jugos, cálidos, salados, la ceguera era una tortura excitante ya que me hubiera encantado ver tu sexo cerca de mi boca...tus gemidos delataban cuanto estabas gozando conmigo como tu esclavo. 

Aún siento tu humedad en mi lengua y de sólo pensarlo derramo gotas de semen, esas que impediste que salieran de mi con tus nudos, gotas que pertenecen a ti y que guardo hasta el momento en que nuevamente me des permiso de tener un orgasmo y de honrarme regalándome uno tuyo mientras me follas con tu consolador favorito y me obligas a besar tu clítoris, añoro estar a tu completa disposición Ama mía.

lunes, 18 de enero de 2016

En la vida conocí...



No pasa un día sin que mi mente o mi cuerpo recorra el camino, no hay un recuerdo que no me guíe hasta esos profundos lugares. No hay un sonido que me permita olvidar por un segundo todo lo que fue hace unos años. No me perdono.

Solo una vez te vi cerca, solo una vez y mi aliento flaqueó como si la presión de mil océanos estuviera sobre mi pecho. Una vez en la que mi estomago estuvo a punto de volverse en si mismo y el sudor frío recorrió todo mi cuerpo. No me perdono.

Escribí una vez, pero se que mis palabras no llegaron al destino y creo que fue mejor así, mi vida ha dado tantas vueltas que pareciera que el espiral se cierra cada vez más y me ahoga. No quisiera arrastrarte conmigo nuevamente.

Deseo que vivas bien, feliz, que tengas lo que no pude vivir a tu lado. Que continúes viajando y encuentres las experiencias que soñábamos juntos, esas que mi egoísmo truncó y que con tanto esfuerzo has de haber gozado mientras nuestros caminos se separaron. Que veas atardeceres en una playa del mediterráneo y amaneceres en París, junto a ese que siempre será mejor que yo, que te comprenderá mejor que yo, que podrá abrazarte sin ocultar lo que siente realmente.

Escribir es duro, se torna triste cuando entiendo que eras tu quien me inspirabas y ahora solo queda el recuerdo de lo que fue y nunca podrá revivir. Y que nunca deberá revivir. Quedan las horas leyendo a Miller y los segundos "disfrutando el silencio" tatuados en mi cerebro, los recuerdos de complicidad, de amistad, de comprensión; las tristezas y alegrías, la preocupación por que siempre estuvieras bien almorzaras a la hora y que cuando salieras en al noche llegaras sana y salva, sin importar que no fuera yo el que iba de tu brazo.

Solo te extraño... Y no me perdono...



martes, 22 de enero de 2013

Modus Operandi (Primera parte)




Maldita sea, no es posible tomarse un trago en paz, cuando no son los problemas del inútil de mi hijo, son los inútiles del trabajo que no pueden actuar en un crimen sin molestarme. Justo cuando comenzaba a tener suerte con Andrea, en ese preciso instante en que podía ver sus piernas asomándose bajo su minifalda roja, fantaseando con su falta de ropa interior y mis manos acariciando sus muslos, en ese preciso momento, el idiota de Martínez llama a importunarme, pero apenas pueda, le voy a hacer pagar esto.

Mientras espero un taxi frente al bar enciendo un cigarrillo para calmar mi frustración, Dios mío, tengo que meterme dentro de sus bragas, Andrea... si sigo sin tenerla mis huevos van a explotar. No sé cual verano es peor, si el de esta porquería de ciudad o el que me está estallando los pantalones.
Durante el camino a la escena trato de pensar en otra cosa diferente a sus nalgas perfectas, entalladas en ese vestidito dos tallas menores, diseñado para reventar erecciones a su paso por el bar...definitivamente el clima no me ayuda a quitarla de mi mente, tengo que bajar la ventana para que el aire circule y pueda concentrarme en mi trabajo. Maldito Martínez...

Al llegar a sector noto que en la entrada del edificio "Nueva Escocia" se encuentran tres patrullas y sus agentes hablando con los vecinos y el portero. Para ser un barrio reconocido por la posición social de sus habitantes, la mujer envuelta en bata de baño, con pantuflas de motel y maquillaje a medio aplicar hablando con Sastoque no es lo que esperaría ver a la una de la tarde un miércoles, pero de igual forma, yo no debería haber estado en el bar hace una hora.
El ascensor me produce mareo, nunca me han gustado los espacios cerrados. Oprimo el botón para ir al séptimo piso donde me espera el tedioso trabajo, otro caso de asesinato más para engrosar las cifras de delincuencia de esta capital. Busco en mi bolsillo derecho un chicle para disimular el whisky del medio día mientras decido si acomodar o no mi corbata frente al espejo, pero no me importa, prefiero quitarla de un jalón y guardarla enrollada junto a mi pistola.

Aire acondicionado en el pasillo, por fin un respiro.

El personal se encuentra tomando fotos del lugar, pero por lo visto ya están terminando. No se ve forzada la puerta, la cortina de la sala ondea por el viento, aunque no creo que hayan sido tan estúpidos de abrirla y contaminar la evidencia. Un televisor de cuarenta pulgadas ocupa el espacio central de la pared junto a algunos cuadros sin sentido para mí, nunca he entendido como un par de pincelazos en un fondo blanco pueden considerarse arte. La alfombra bajo la mesa de centro terminan de definir el área, mientras el piso de madera se apodera del resto del espacio. El gran sofá de gamuza negra presenta el motivo de mi visita.

-Agente Martínez, informe la situación.
-Detective Anzola, se trata de un hombre blanco, de buen aspecto, 1.80 de estatura, aproximadamente 90 kilos de peso, entre 30 y 35 años: En sus pantalones encontramos su cédula, al parecer se llamaba Darío Serrano, publicista. Fue encontrado desnudo sentado en el sofá con una sonrisa dibujada en su rostro. Por las manchas de fluido encontradas en los cojines tras usar la luz ultravioleta, se puede intuir que el imbécil murió luego de alcanzar el orgasmo, varias veces, y si me permite, tenia los cojones bastante llenos... varios días sin echarse un polvo, pobre idiota...
-Cállese Martínez, sus observaciones me asquean. Si ya terminaron de levantar pruebas, llame al equipo de limpieza y que se encarguen del cuerpo, es suficiente con el calor de esta horrible ciudad como para tener que pasar el resto de la tarde aspirando el perfume de sexo en este antro.
- !Si detective¡ !Como ordene¡ Señores, ya oyeron, a limpiar esta porquería. !!Que no quede rastro de lo bien que la paso el cadáver¡¡

Martínez, con su sonrisa hipócrita y su peinado de carrera perfecta a la izquierda, el ejemplo perfecto del típico recomendado político. Sobrino de algún petimetre con un cargo medio en el gobierno, pero con alguna información de alguien más poderoso, o el hijo de la sirvienta, fruto de algún amorío con el hijo de algún senador. Da igual su historia, nunca me ha interesado averiguarla a ciencia cierta, lo único de lo cual no me cabe duda, es que de alguna forma tengo que hacerle la vida imposible.

Otro muerto, de igual perfil que el mes anterior, a la vez que el anterior, y el mes antes... cuatro hombres con apariencia de ser exitosos, encontrados desnudos en sus apartamentos en sectores exclusivos de la ciudad. Todos desnudos, con la maldita sonrisa en los labios, signos de haber muerto tras echarse el polvo de la vida. No puedo negar que ha de ser la mejor forma de morir, entrando y saliendo de una mujer, sintiendo su calor, sus gemidos, su pasión, su piel húmeda bajo las manos... Andrea...
Se abre la puerta del ascensor y encuentro a la vieja de la bata y las pantuflas de motel quien es vecina del muerto. A corta distancia no se ve tan mal, tal vez con un par de tragos mas  y con unos 10 años menos... maldita sea, tengo que acabar esta sequia o voy a terminar acostándome con cualquier vagabunda.

Tras abandonar la portería del "Nueva Escocia" y su aire acondicionado, el insufrible calor se encarga de empapar mi camisa de sudor nuevamente. Escupo el chicle y enciendo un cigarrillo para pensar, si tan solo supiera en que debo pensar. Un riquillo muerto desnudo en su apartamento, el cuarto consecutivo en los últimos meses, el cretino de Martínez y su peinado hacia la izquierda, el whisky abandonado a la mitad en el bar, la vieja en bata y su “motelesco” calzado, los cuadros sin sentido en la sala del difunto, el aire acondicionado del "Nueva Escocia"... Andrea y su vestido ajustado, el trasero perfectamente redondeado... Andrea...



jueves, 23 de febrero de 2012

Las ebrias reflexiones de un deseo asesino

Si, estoy ebrio, pero parece ser la única forma de escribir en estos días... triste y comprensible a la vez. Mi vida es feliz desde que vivo con ella. Es perfecta, me acepta como soy, un tanto histérico, un tanto psicópata, un poco neurótico y otro poco amoral, pero me acepta y vive a mi lado. Pero falta algo, ese algo es mi lado animal. Me estoy convirtiendo en un animal enjaulado. Quiero volver a mi selva personal, a mi lugar de andanzas, a ese punto de cacería en el cual era el principal depredador. Quiero ser la maldita golfa favorita de mis amigas, como alguna vez me dijo alguien. Necesito esa sangre fresca deslizándose por mis manos, el sentir el último palpitar de un corazón recién arrancado, la mirada que abandona la conciencia en ese segundo antes de desfallecer. Extraño el no tan lejano tiempo en que dejaba jugar en el patio trasero aquel demonio.


Pero no es la única preocupación que ronda mi cabeza calva, estoy desarrollando cada vez mas los deseos de vivir en un verdadero apocalípsis. No la basura que venden en la biblia, un real, verdadero apocalípsis, donde tengamos que andar por la calle con el miedo de matar o ser muertos. Cero  conciencia, algo parecido a esta porquería de falsa sociedad, en la cual o asesinamos o perdemos la vida, pero sin el miedo a ser castigados por las leyes inútiles del ser humano, y mucho menos las estúpidas consecuencias de sus dioses. Simple, matar o morir, como ha sido desde el verdadero principio y como sera hasta el verdadero final, la belleza de la muerte enroscándose alrededor del débil cuello inocente. Un sencillo disparo desde la lejanía de un pent-house, limpio, sin testigos, sin salpicaduras molestas para quien hace de juez, jurado y verdugo. Uno. Un solo tiro en la cabeza desde la distancia perfecta para no dejar huella, pero no por el miedo a ser capturado, sino por la perfección del arte. El arte prohibido de matar, el arte mas puro de todos, ejecutar sin dejar rastro.


Respiro profundo antes de levantarme a servir un nuevo trago y tomar las fuerzas necesarias para continuar con la fantasía mortal de cegar una vida humana. Es imposible me repito para mis adentros,  pero de igual manera se que es algo que esta en todos nosotros, y por nosotros me refiero al monstruo interior, no al pusilánime ser humano del cual me disfrazo a diario para encajar en la sociedad que tanto aborrezco. No, es el monstruo asesino que tiene tanto tiempo dormido y desea despertar de su letargo y salir a alimentarse en un asqueroso mundo corrupto. Lo he pensado y quiero sentir la emoción de la cacería nuevamente. Una nueva victima, pero esta vez sin importar su culpabilidad o su inocencia, solo por saciar mis deseos. Sentir el poder de decidir sobre una vida... o una muerte aún mejor. 


¿Cuales serian las consecuencias? ¿La forma mas limpia e imposible de rastrear? ¿Debe ser un total desconocido o alguien dentro de mi circulo social? ¿Hombre o mujer? ¿Metódica o salvajemente?De nuevo el fondo del vaso se acerca y sigo con la pregunta pero sin respuesta. Dejarlo o no dejarlo salir. Esta noche no he de decidirlo, por lo pronto, fumar y beber, pues mañana puede que no tenga que sacar la conclusión... para eso la tengo a mi lado y ella puede ser quien empuje el gatillo.

martes, 4 de octubre de 2011

Diatriba contra… el ser humano



La idea original era escribir contra todos los colombianos, pero me he dado cuenta que no son los colombianos quienes me desagradan, en verdad, son todos los seres humanos que caminan por este planeta azul con verde y pintas amarillas. Criticar al humano promedio es sumamente sencillo, basta ver el comportamiento irracional de aquellos individuos que nos hace prácticamente la vida de cuadritos con su falta de cultura y estupidez reinante. Ese cretino que se salta la fila en el transporte público o en el banco sin importarle quien lleve más tiempo esperando, aquella mujer que extiende su mano para detener el bus en mitad de la calle en vez de caminar 50 metros hasta el paradero más próximo, el imbécil que sin considerar a sus congéneres prefiere manejar con tragos en la cabeza convirtiéndose en una amenaza en potencia. El empleado público que con su desidia y falta de compromiso brinda un pésimo servicio al público y exige cada vez más, el empresario de medios de comunicación que vende su espacio a producciones alienantes que suben audiencia pero que lo único que producen es una disminución en el coeficiente intelectual del pueblo, el pulgoso maloliente que se recuesta en mi hombro en el bus mientras cierra la ventana al calor infernal del medio día. La pareja que sin tener empleo estable trae al mundo tres, cuatro, cinco hijos o más, y los saca a orearse los fines de semana, en un espectáculo desagradable. Incluso el anciano que se cuelga los pantalones de las axilas para que no se le descuelguen los cojones, con su olor a ungüento de mentol y que acude a mi escasísima paciencia para preguntarme una dirección. Ellos, todas aquellas personas que dejan a diario su consciencia y sentido común guardados en la mesa de noche, junto al almanaque Bristol y entre el escapulario y la estampita del “divino niño” para volverse una masa humana infecta de idiotez, una plaga que lo único que hace es robarme el poco aire que queda, todos son los causantes de esta furia en letras que quiero compartir con ustedes.

Considero que la evolución no está haciendo su parte, pues por cada persona decente, que puede llegar a agradarme, que puede inspirar un halo de simpatía en mí, nacen, crecen, se reproducen y NO mueren lo suficientemente pronto, otros 2 que  se encargan de echar a la mierda mis pocas esperanzas en la humanidad y que de seguir creciendo a esta tasa, convertirá el supuesto mejor vividero,  en el peor sobrevividero del universo. No los tolero, por conchudos, perezosos irresponsables e incompetentes. Definitivamente hubiese sido mejor que los reptiles dominaran la tierra, porque el sentido común del ser humano es el menos común de los sentidos. 

Desde el maldito político corrupto que pide se le mantenga el subsidio de gasolina hasta el asqueroso vecino borracho y escandaloso que hace parrandas vallenatas o en su defecto de karaoke aguardientoso hasta las 5 de la mañana un miércoles, pasando por el insufrible raponero de baja monta que roba celulares a punta de cuchillo oxidado y el insufrible busetero que se detiene cada 2 metros a recoger pasajeros mientras tortura a la gente con tropicoima, Candela u Olimpica (que dice en su publicidad “¡¡se metió!!”… pregunto ¿¿se metió a donde putas??),  el problema siempre es el mismo, ¡¡no me aguanto la gente que me rodea!! Ni mi jefe, que lleva prometiendo un pútrido aumento desde hace más de un año, y hasta el sol de hoy no lo he vuelto a ver, ni el infeliz narrador deportivo que con sus gritos de plaza de mercado medieval, intenta imprimir una emoción lobísima a un partido del Deportivo Tapitas vs. Independiente Once Ñeros. La falta de respeto y compromiso, la impuntualidad, la suciedad, la ignorancia, la corroncheria. Una cosa es que sean una especie adaptativa, luchadora, guerrera, y en algunas ocasiones medianamente racionales, pero durante desde sus inicios, la inmensa mayoría ha demostrado ser animales con poco pelo, pocas ideas y mucha habla. Desde el simple hecho de salir a la calle sin lavarse los dientes, con ese inmundo aliento de recién levantado como si se le hubiera muerto una rata en la garganta, a comprar el pan del desayuno en chancletas de caucho, con la huella de la almohada en el grasoso, casposo, seborriento pelo y la pantaloneta de ochentera, hasta el no saber pronunciar correctamente palabras sencillas como “taxi”, “ICFES”, “escenario”, “éxito”, pasando por lecciones básicas de ortografía, lectura y escritura, es totalmente repulsivo.

Los rituales de apareamiento a punta de música trópico-caribeña, estridente, vulgar, tosca y completamente sin sentido, con letras como “perrea mami, perrea” que fácilmente dejarían mejor enseñanza si dijeran “razona mujer, razona”, pero que por obvias razones de incapacidad intelectual no son apreciadas, desembocando en una típica y recurrente escena donde el marido, quien conquisto a la mujer con tonadas románticas como “sé que quieres, se te nota” termina agrediéndola al llegar alicorado a la casa, y no siendo esto lo peor, sino cayendo más bajo aún, cuando la mujer lo justifica y hasta lo defiende ante alguien que ose criticar dicha acción cavernícola.  Esa desgraciada falta de capacidad cerebral para analizar las cosas sencillas y soberbiamente creerse la cúspide de la pirámide evolutiva, solo demuestra la ignorancia reinante del noventa por ciento de la población, y por consiguiente me da la razón indiscutible al afirmar que se han convertido en un estorbo en un mundo sobrepoblado. 

Mano dura y cero tolerancias, porque demostrado está que a las buenas, no se pudo, y a todos aquellos que se pasan la vida pensando que son la máxima expresión en cuanto a especies se refiere, afirmando que son ejemplos impolutos de seres humanos, incluso sin saber cómo controlarse ante las ganas de sacarse los residuos de carne entre los dientes mientras caminan por la calle, por favor, sumerjan  la cabeza en un balde con agua y repitan el alfabeto cien veces (si es que lo saben, si no, reciten las vocales 580 veces por lo menos), para que al menos de esa manera, nos permitan a los demás intentar olvidar de una vez por todas, que lo que parecía ser la especie racional del planeta, se ha convertido en 6 billones de bacterias sobre desarrolladas, y lo más seguro, es que algunas de esos virus que se hacen llamar humanos, van a ser quienes más se sientan aludidos por este escrito y en una horda salvaje de comentarios inicien una guerra de insultos y reproches que terminaran dándome la razón.

miércoles, 1 de junio de 2011

Deseo, carnal y puro




Ebriedad, es el único sentimiento que tengo esta noche. Una tarde de trabajo, una noche de reflexiones, la madrugada es deseo. Tu estás en mi ser, tu cuerpo, tu aroma, son cuestiones irracionales que me invaden.

Una cama, la que vacía me espera, el mismo lecho que ansío inundar con tu esencia, continua abandonada frente a mi cuerpo desnudo, sola, imagen de mi alma. Te deseo. Donde estés, mis labios buscan besarte. Quiero hacerte mía, solo mía, así sea por un corto intervalo. Entre esas sabanas rugosas de motel, entre sentimientos encontrados, tras humos de cigarros, te deseo. No soy el mismo.

No me encuentro.

Mi cuerpo se imagina entre tus brazos, mas el duelo mental de tus conclusiones me lastima, eres la persona que despierta mi ser carnal desde hace mucho tiempo. Una realidad que tengo miedo no sea verdad. Una fantasía que de cumplirla, no se que consecuencias tenga. Puede que me vuelva adicto a tus besos, a tus caricias, a tu aroma, a tu sexo. Lo mas probable, que el momento quede grabado en mi memoria por siempre, como el conjunto de sensaciones, tu sabor, tu olor, tus gemidos, tu respiración, tus curvas, tu esencia. La imagen de mis dedos arrancando tu ropa y tocando tu piel, de mis labios recorriendo tu vientre y descansando en el valle entre tus senos bajo la luz casi imperceptible, me provocaran una erección cada vez que la recuerde.

El revivir el trepidar de la cama desordenada por la pasión al mecerse bajo cada embestida me despertará una sonrisa de complicidad y satisfacción, al recrear tus gemidos de placer en mi mente, tus dedos en mi espalda y tus dientes en mi cuello, mientras imagino escuchar de tus labios la exhalación al alcanzar el orgasmo tras nuestra aventura.

No existiría diferencia alguna entre follarte y hacerte el amor, pues en ese momento, mi conciencia y lo que queda de mi alma se encontrarían enfocados en tu cuerpo y en tu mente, sin pensar en nada mas que en satisfacer nuestros deseos, en recorrer cada centímetro de tu piel, disfrutando sin egoísmo, sintiendo y haciéndote sentir el placer por tanto tiempo dilatado. Mordiendo tus pechos y acariciando tus nalgas con mayor excitación a medida que nuestros cuerpos se hacen uno solo, cambiando de posición, explorando todos tus puntos, haciendo uso de mis dedos, mi boca y mi pene, sintiendo tu interior. La fantasía toma cada vez mas forma en mi mente.

Con cada trago de licor que entra a mi cuerpo puedo ver mas claramente esa escena previa al clímax, tus uñas clavándose en mis hombros, tus labios antes rojos, tomando un color blanco tras cada mordida autoinfligida provocada por cada penetración. Las gotas de sudor que recorren nuestros cuerpos que caen pesadamente sobre la cama, esa cama que sería testigo de la primera, única y ultima vez que estaríamos juntos. Y tras un grito de placer, caerías en mis brazos exhausta, satisfecha, cansada y feliz, con la convicción que no ha sido un error, mas bien, el punto final para esta historia de deseos encarcelados por las circunstancias.

Tu mirada cómplice a través del espejo mientras tomas tu ropa y la pones en tu cuerpo aun tibio, el silencio que indica que a pesar de lo que acabamos de vivir, la situación no volverá a repetirse, ese cuadro que quedará en nuestras mentes hasta el fin de los días quedará sellado con el beso final entre dos amantes que corrieron el riesgo y encontraron la satisfacción final en un último encuentro. Un beso de despedida y un camino largo de vuelta a la realidad. Un adiós que no me mollentaría volver hasta luego.

Se ha terminado mi botella y así finaliza el relato, una fantasía que sin duda alguna, deseo volver realidad. ¿Y tú?

sábado, 27 de marzo de 2010

Sintomas de realidad


Nuevamente por las tierras literarias, letras, puntos y comas, armados de valor como un ejército que lucha contra la locura, una expedición suicida hacia la sanidad mental, un salto al vacío desde el abismo de la normalidad. Nuevamente, los pensamientos toman forma de palabras, moldean su esencia en torno a un sentimiento profundo, el cual esta vez, no va a tratar sobre una mujer y el deseo de estar con ella por el resto de la existencia mortal o incluso inmortal. Tampoco se va a tratar de los instintos asesinos del demonio que habita en la mente, que flaquea con una falsa conciencia ante el llanto lastimero de sus víctimas. No, esta vez se trata de una reflexión al interior de la poca cordura que habita esta existencia, este pedazo de carne con un poco de razón. No siempre el personaje es solo ficción, no siempre la locura queda solo en la imaginación del escritor. Al contrario, esa ficción viene de una realidad mental, de un sentimiento encarcelado, de una pasión interior. No en cada ocasión, se presenta la oportunidad de desahogarse simplemente, sin recurrir a tragedias sangrientas o lastimeros sollozos de amores no correspondidos, el solo hecho de escribir lo que aparezca, sin aspirar a causar el menor agrado o repulsión en el accidental lector. Esta vez, la mente consciente toma el mando de los dedos que escriben estas lineas, sin ningún tipo de estimulo externo o ingrediente etílico, simplemente la sed de tranquilidad. Si, esta vez es tranquilidad y no el trio funesto de estados D, Depresión, Desesperación y Desilusión, en esta extraña publicación el motivo es de limpieza mental, como cuando se hace el aseo general de una morada eliminando la basura y la antigüedad para dejar espacio a nuevas cosas. Son ideas que se crían al interior de un cerebro con leves pero recurrentes ataques de locura, una terapia de sanación consistente en arrancar la maleza intelectual de tormentos inconexos, simples alucinaciones cotidianas, un listado imperfecto como la vida misma de situaciones irrelevantes, pero que al irse acumulando van ejerciendo presión hacia las paredes del cráneo en sí, desbordando cada delirio como una hemorragia ótica.

Reflexiones, ideas y pensamientos, que van trazando diversos caminos desde el amor, la indiferencia y el odio, necesidad de limpiar la mente o de permitir que la histeria tome el control definitivo. La mente racional puede estar definitivamente en un estado psicótico y la realidad sea que la conciencia haya perdido su cordura, su sanidad, y mientras las letras fluyen y los párpados se entrecierran cansados de un día de vida normal, el cerebro de quien teclea adopte su cargo de mandamás y permita abrir la puerta a la verdadera personalidad, caótica y extrema, enredada cual laberinto de Knossos, donde se encierra la locura personificada en Asterión, el minotauro furioso y la lucidez toma su papel de Teseo, el supuesto héroe. Si en ese laberinto mental que crea el pensamiento consciente, la cordura, la normalidad, se ven derrotadas por la majestuosa locura, si el minotauro despedazase al héroe, si la esquizofrenia apoyara esa personalidad cada vez menos oculta y Asterión luego de acabar con Teseo, por fín abandonara las paredes de su cárcel, ¿Que implicaría?

Si esas ideas, misóginas o misándricas según el interlocutor de turno, fueran la verdadera personalidad y no una posiblemente falsa amabilidad, ¿Estaría fuera de orden? y si así fuera, porque se debe vivir en orden, ¿No es acaso el caos siempre mas atractivo ante los ojos del psicópata interior?

Inconexas, así son las ideas de la noche, simplemente un ejercicio mental para recuperar campo,, para aligerar cargas, para hacer espacio y poder continuar caminando, recorriendo, rondando, rodando. Esa es la acción, rodando, like a rolling stone. Simples, sencillas, caóticas, enredadas, pero sin importar su sabor, ideas. Una terapia mas efectiva en la soledad que la llamada deseperada al psiquiatra de turno de emergencia, acompañadas de insomnio y Wagner. Sin entender una palabra de alemán, simplemente permitiendo que las notas germanas de Parsifal inunden las calles de una población imaginaria, llenando con el agua de la incoherencia los empedrados caminos de la mente y el espíritu, hasta convertirlas en una Venecia del subconsciente.

¿Sería incorrecto confesar odio hacia el ser humano? ¿Desde que punto de vista se puede juzgar el desagrado hacia el prójimo? y aun mas allá si se disfruta ese rechazo hacia los demás, ¿Porque no cultivarlo? Si, son extremismos, pero existen en ese cerebro que dirige el escrito, están presentes en la vida de este cuerpo. ¿Porque callarlos?

Descanso, simple descanso, una puerta abierta hacia la expulsión de ideas.... pero, ¿Existirá de nuevo la posibilidad de cerrarla? Time will tell my friend, only time will tell. Por ahora, permitir que la opera invada el resto de sentidos que aún no han caído presa del cansancio. Buena noche...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Mirando fijamente al mar




Frío, de que otra forma podría ser el viento al pegar en mi cara. Dolor es el sentimiento que lo poco de alma que queda en mi me permite percibir, esa misma que se exhibe en cada momento para ser pisoteada vez tras vez. Ni siquiera odio, el mas puro y verdadero de los sentimientos soy capaz de expresar cuando escucho a Robert Smith pronunciar "Whenever I'm alone with you You make me feel like I am home again" y la recuerdo a ella. Sufrimiento, cada vez que por mi mente pasa su imagen, cada instante que encuentro su rostro pintado en mi imaginación, cada segundo que de ser posible pasaría a su lado.

Año tras año, día tras día, instantes sin ningún significado, solo el vacío y obscuro infierno del que nunca debí salir. Locura, el único camino que he recorrido desde que la vi por primera vez.
Lo recuerdo bien, luego de pasar siglos recorriendo la tierra de cuerpo en cuerpo, de sentir el poder, de vivir dentro de uno y otro caparazón. De dormir en camas de príncipes y mendigos, de sentir placer, de usar y permitir ser usado. Años de vanalidades pero que se consideraban como el éxtasis que permitía seguir vagando por el mundo. Pero la vi, allí estaba.

Tímida en su andar, imponente en su ser. Fuerza, vitalidad, inteligencia y belleza, todo oculto bajo un pelo oscuro y ropa que cubría esa figura que nunca pude ver. Tal vez la obsesión de descubrir sus pensamientos, de encontrar la solución al enigma que me permitiera abrir su corazón, tal vez ese misterio oculto tras un par de lentes y un hablar bajo fueron los que me llevaron a perder la poca cordura, a cultivar ilusiones durante tiempo para darme cuenta que solo eso eran, ilusiones y nada mas.

Continúo caminando, quiero llegar a mi destino antes de la salida del sol, me gustaría descansar de tanto pensamiento y cigarrillo tras cigarrillo no logro abandonar la idea de tenerla en mis brazos, sentir sus labios sobre los mios, ver en sus ojos marrones una mirada distinta a la indiferencia y al amor no correspondido. Sus manos que demostraban los años transcurridos solo despertaban en este ser oscuro una profunda admiración, solo sentir un roce de su piel me desarmaba y buscaba su contacto en cada oportunidad que el tiempo me brindaba como una limosna de algo que jamas sucedería. Blanca era su tez, y sin un aroma penetrante podía añorarla al recordar su imagen y tras el pasar del tiempo, en vez de olvidarla, se tatuaba su ser en el fondo de mi negro corazón.

No es el frío de la noche lo que impide mi rápido caminar, ni la lluvia incipiente que ha comenzado a caer de repente. Es el frío de la soledad, ese mismo que de ser posible evitaría si ella caminara a mi lado. Pero no es así, y nunca lo será, pues los caminos de cada uno han dejado de cruzarse y al contrario, se alejan cada vez mas y mas. Destino o como se quiera llamar, ha jugado nuevamente en mi contra.

De nada serviría verla una vez más, pues ya las cartas han quedado sobre la mesa. Ambos expusimos todo ese arsenal de argumentos a favor y en contra. Historia tras historia en una noche, recuerdo que desnudó su alma y me confió secretos que nunca han de ser revelados por estos labios. Angustias, dolores, penas y demás me llevaron a confirmar mi enamoramiento y atesorar sentimientos cada vez mas profundos que al final terminaron con una lata de cerveza arrugada en la basura y muchas colillas de cigarrillos a medio fumar. Cómo la recuerdo, y aunque dijo muchas veces que de sus ojos las lágrimas no eran capaces de salir, la última imagen que observé, fue un intento de llanto en unas pupilas enrojecidas, un abrazo lastimero que sellaba de una vez por todas la suerte de algo que nunca pudo ser. No voy a negarlo, esa noche lloré, lloré al saber que nuestros caminos se desprendían el uno del otro como si la tierra me tragara nuevamente y me depositara a las puertas del infierno que hace milenios pude abandonar.

Simplemente volveré a mi capullo, como el protagonista de esa canción que alguna vez le gustó si mi mente insana aún recuerda.

Flicka flicka flicka!
Here you are
Cata cata cata!
Caterpillar girl
Flowing in
And filling up my hopeless heart
Oh never never go
Dust my lemon lies
With powder pink and sweet
The day I stop
Is the day you change
And fly away from me

You flicker
And you're beautiful
You glow inside my head
You hold me hypnotized
I'm mesmerized...

Your flames
The flames that kiss me dead. "

sábado, 21 de noviembre de 2009

Aumento de locura


Trato de ser normal, intento por todos los medios de comportarme de las formas mas decentes que dicta la sociedad,mas no lo logro, quisiera ser ese tipo promedio, aquel que libra su batalla entre la mediocridad de la sociedad, ser ese imbécil que se conforma con el hacer y parecer, ese que con pertenecer a un falso pueblo se siente satisfecho, ese que con retirar un alma de un cuerpo solo siente placer personal, ese que es decisivo entre el equilibrio y el caos.
Eres tu...... si, tu, aquel ser normal que despierta mi odio, y aunque eres mi hermano, mi locura pariotempotral no acepta que me rechazes, que cuestiones mis decisiones... que dudes de quien soy. Te amo, pero a la vez te odio, eres esa alma que se vio encerrada en el cuerpo de la libre oportunidad, que decidió ser un individuo antes de un bloque común. No apoyaste mi idea errónea de un solo propósito, y por eso te amo, porque ante mi lecho de muerte demostraste tener mas sabiduría que la que yo orgullosamente profesaba, me demostraste el error ante el falso saber. Te considero mi guia, eres el faro a seguir ante cada dificultad que he afrontado. Pero debo acabar con tu existencia para seguir con la mía. Me estorbas amigo mio, estas en mi camino y hemos llegado al punto en que mutuamente somos un inconveniente. Mis pensamientos se refunden entre mis múltiples personalidades, entre mundos que tu mismo has ayudado a construir. Fuiste una luz en momentos de dificultad, fuiste esa esperanza que impulso mis alas para salir adelante... pero ahora no eres mas que un estorbo, un obstáculo que me impide ser lo que quiero hacer.

No deseo hacerte daño, solo espero que entiendas que tu existencia a mi lado no es posible. Somos aquellos seres de excelencia que se encuentran cada millón de años.

Tu has obtenido amor, has conseguido el verdadero placer de la vida, mientras yo solo he sido rechazado por un pueblo ignorante, incapaz de afrontar a sus gobernantes, que piensa en soluciones inmediatas mas no en soluciones definitivas. Un maldito pueblo, un pueblo maldito, gobernado por incompetentes con dinero para hacer realidad sus caprichos. Eres la esperanza falsa de una patria acabada, eres el futuro de una sociedad condenada al fracaso a menos que abras esos ojos negros y mires el futuro y decidas acabar con la raíz del problema. Muerte al ser humano, si, así lo oyes y entiendes, muerte al ser mas maléfico que ha pisado el globo en los últimos millones de años.

Sufro al tener que eliminar tu existencia, pues si te considero uno de los mas grandes seres que ha podido compartir existencia conmigo, en este momento de locura, eres el estorbo más grande para mi objetivo. Eres humano, eres parte de la razón por la que fui enviado a este deplorable mundo repelente. Eres parte de la maldita plaga que deseo exterminar. Tienes razón y un entendimiento más allá del pueblo perverso, pero por eso mismo, me cuestionas y contradices, y aunque yo mismo lo he hecho en dferentes momentos, te has vuelto la mayor dificultad ante mis deseos.

Te amo, y por eso el sufrimiento que voy a experimentar al ver tu sangre en mis manos va a convertirse en un suplicio eterno, pero por esta misma razón de amor debo borrarte de este plano. Tu muerte no será recordada en vano, no te prometo ser un mártir, pues se que lo habrías odiado, pero tus enseñanzas perdurarán en la eternidad cuando la verdad triunfe ante la mediocridad de la sociedad.

Eres tu, mi hermano, el sacrificio más grande que deba ofrecer

Si eres capaz y tu compasión lo permite, hermano de vida, empieza por mi, uno de los mas horribles seres que han pisado este plano. Sin pena ni remordmimiento, permiteme abandonar la existencia humana e ir donde pueda ser quien realmente soy.... un demonio.

Mátame antes que yo haga lo propio contigo, antes que el sentimiento me obligue a aprovecharme de todas las situaciones que hemos sido participes a lo largo de esta vida. Te imploro acabar con esto en lo que me he convertido . Un ser sin ningún tipo de conciencia, moral o ética, un ente sin remordimiento en controlar lo que es el verdadero poder...... el conocimiento absoluto. Si no cumples con esta responsabiliddad al menos permíteme acabar con este sufrimento, dejame convertirme en aquel asesino de almas, de ilusiones, de planes. Permíteme sentir los espíritus de los ancestros y entender al camino verdadero. Permíteme prestarte algo de mi, una gota de mi sangre, una gota que dara la seguridad que estoy a tu lado, al menos en el plano de la cordura. Dejame convertirte en un demonio como yo...

Si no puedes cumplir con la misión que te he encomendado antes, dejame quemar tu alma, acabar con un compendio de inútiles, salvos de confianza e inmoralidad. Odio por la sociedad, eso es lo que la madre naturaleza ha desarrollado. El ser humano es la plaga mas grande de todas, y ante mi ser sobrehumano no puedo entender como han sobrevivido. Eres lo más cercano al hermano que nunca tuve, pero tu defecto es ser quien eres. El cuestionador. Ese que mi perfección no concibe, y aunque el mejor de todos sin negarlo, eres uno de ellos, un simple repulsivo y mal oliente humano. No pido tu perdón solo tu comprensión, pues ya que compartimos puntos de vista, espero que entiendas que mientras yaces en esa cámara de tortura amarrado, tu alma inmortal servirá para alimentarme, a mí tu hermano demonio.

Te amo, y aunque en este momento me odies, quiero hacerte saber que nunca morirás, permanecerás en mi interior hasta el final de los tiempos.... con el sufrimiento digno de un guerrero que espera alcanzar la gloria. A menos que decidas ser parte de la legión que terminara por dominar a aquella plaga que se hace llamar la humanidad... en tus manos se encuentra, ser uno de los nuestros o seguir conformando la asquerosidad del ser humano.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Una ducha




Déjame contarte que pasa por mi mente.

Un día soleado, amaneces enredada entre tus sabanas luego de una noche de sueños vividos, donde yo aparecía constantemente. El calor te obligó a tomar una ducha, pero no solo eso, te sentías ardiendo por dentro tras verme en tu mente hora tras hora. Te veo caminando en ropa interior hacia el baño y sin esperar a llegar fuiste despojándote de ella, muy insinuantemente mirando hacia la ventana.

Te paseaste frente al espejo, el cual me habría gustado ser para poder admirar todo tu cuerpo desnudo día tras día. Tu pelo se encontraba alborotado, producto de una noche en la cama esperando que al abrir los ojos yo estuviera tu lado. En algún momento, entraste a la ducha, y mientras se graduaba la temperatura, una corriente de aire frío se encargo de erizar tu piel. Al entrar en la caída de agua, esta recorría suavemente tu cuerpo y mientras lo hacia, sentías como esas gotas se convertían en mis dedos, en mis manos, acariciando todo tu ser.
Quiero creer.

Iniciaste un juego de autosatisfacción al pasar el jabón por tu cuello, acariciando suavemente tus hombros. Luego, deseaste que tus manos fueran las mías y empezaste a acariciar tus senos. Tu energía me convocaba a estar allí, tocándole, amando te. Tu deseo me llamaba. Al calor de las caricias, tus pezones dieron muestras de excitación, erguiéndose a través de la espuma.
Tus manos en movimientos lentos, acariciaron tus pechos, como lo harán las mías un día no muy lejano.

Creo que la temperatura del agua era la ideal y mientras la espuma descendía por tu cuerpo, tu respiración aumentaba en ritmo, mas aún, lo que sentías te impedía tomar aliento.
¿Estoy en lo cierto?

Tu pelo mojado te cubría el rostro, pero se podía notar como pensabas en mi, pues tu cara mostraba un placer creciente mientras tus manos que se dejaban guiar por las mías, iniciaron las caricias por tus piernas, arrancando por tus tobillos, recorriendo muy despacio un camino ascendente que se encontró de repente con unos muslos húmedos, no únicamente por el agua, sino también producto del deseo.

El tiempo transcurría lento, pero las sensaciones que se apoderaban de ti no. Olvidaste el jabón y el agua por un momento y dejaste que tu temperatura corporal aumentara gracias a la imagen que cruzaba tu mente. Esa imagen era yo, provocando placer en todo tu cuerpo. Tus dedos, que en ese momento acariciaban la parte interna de tus muslos, no pudieron detenerse cuando quisiste sentirme dentro tuyo. Tus dedos, mis dedos. Tu cuerpo, calentado por el mio.

Estabas sintiendo las caricias que tanto has imaginado. Tu mirada reflejaba un placer que no estabas preparada para sentir, desde tu interior podía observar tus movimientos a través de tus ojos.
Aprovechando la humedad para acariciarte íntimamente, cerraste los ojos y sentiste como tus dedos se dejaban impulsar por mis deseos.
Quiero imaginarme dentro de ti, pero de la misma manera que tu lo hiciste entonces. Te tocabas, pero sentías como si fuera yo quien lo hacia, el agua lubricaba y te permitía acelerar el ritmo, aumentando tu placer. Me sentiste en tu interior, cada vez mas rápido, una y otra vez.

Era yo, quien te llevaba al punto máximo del placer. Era yo, el que te guiaba en la búsqueda del éxtasis superior. Era yo, amándote desde lejos, sintiéndote usando tus propias manos. Explotaste, conmigo en tu mente, pensando como será ese momento en que estaremos juntos por fin y sentir nuestros cuerpos desnudos el uno junto al otro.

Era yo, quien invocaste con tanta excitación. Era yo, que al visitarte en tus sueños me apodere de tu cuerpo, pero deje libre tu mente, para conducir tu lujuria.
Si mujer, era yo, el demonio que invadió tu alma hace tiempo, ese demonio que te provoca placer sin limite, ese demonio atormentado por la belleza de tu cuerpo y la pureza de tu ser.
Ese demonio que una vez dentro, no descansará hasta hacerte mía.

lunes, 10 de agosto de 2009

Follador Serial


Estoy en la puerta de ese bar de gente solitaria y aún sin importar que sea relativamente temprano para tomar un trago, voy a entrar, tan pronto termine de fumarme este cigarrillo. Maldita sea la hora en que prohibieron llenarse de humo en lugares cerrados. Cruzo la puerta, su cristal grueso y frío me da una sensación de seguridad, como si estuviera entrado a una guarida secreta, de donde muy seguramente saldré diferente, intoxicado por el alcohol y su fuerte sabor, de donde saldré con menos neuronas pero más liviano de preocupaciones. Mientras me dirijo a la barra, mi lugar habitual, observo que el lugar es bastante diferente a la luz del día, con sus sillas sobre las mesas, olor repugnante a pino desinfectante, incluso Maritza no tiene su uniforme de bar tender que la hace ver tan sensual. Se limita a limpiar la barra perezosamente, con la mirada puesta en un lugar lejano, tal vez su novio, su familia, sus deseos o simplemente en la nada, sin frustración o ilusión alguna, solo cumpliendo la rutina laboral, de escuchar y embriagar al público. Me siento frente a ella, nos saludamos sin cruzar palabra, solo una mirada, ya conoce mi veneno y lo sirve doble. Whisky puro, sin agua ni hielo, solo. Me bebo un sorbo y siento inmediatamente su efecto, ese calor bajando por mi garganta, alivio y dolor combinados en un solo brebaje.

Instintivamente muevo mi mano al bolsillo de la camisa, pero Maritza con sus suaves manos me lo impide. Miro sus ojos oscuros que me señalan el asqueroso letrero que prohíbe fumar. Lo había olvidado. Resignadamente y sin problema me olvido de la idea. Un nuevo sorbo y mi garganta lo siente.

La luz del día aún se asoma por los ventanales que dan hacia la transitada calle, todo el mundo apurado, lleno de pensamientos, una verdadera carrera de ratas. Algo llama mi atención por un instante, una mujer se detiene frente al anuncio del bar, y aunque no es bella ni remotamente atractiva, tiene ese no-se-que en su aura, me distrae de mis pensamientos vacíos. Es extraño, pero me gustaría que se sentara a mi lado y platicar con ella y al verla cruzar por la puerta siento un leve corrientazo que cruza por mi estómago. Voy al baño, no me interesa saber que es lo que busca esta mujer y espero que cuando salga ya no se encuentre. Mientras estoy en el baño, al mirarme al espejo y ver como han pasado los años por mi rostro, siento la sabiduría de la soledad, puedo ver ese tiempo transcurrido entre la adolescencia y la madurez actual y me gusta. Ya no soy ese niño que deseaba conseguir una noviecita para estar con ella todo instante, disfruto de cualquier momento en el que tenga la compañía de una buena mujer, pero ahora acepto que todo debe tener un final. Aunque no me siento bien conmigo mismo, al menos me acepto tal cual soy.

Al salir del W.C. veo a esa extraña mujer hablando con Maritza como si fueran grandes amigas, sentada tras la barra. Me siento frente a mi trago sin mirar a ninguna de las dos y escucho que se llama Sofía. Sabiduría. Justamente esa es la sensación que despertó en mí al verla en la calle, a través del cristal. Al parecer, va a reemplazar por un tiempo a Maritza en el trabajo, ya que ella tiene que viajar a hacer algo que no me interesa ni pongo atención. Por lo visto, esta es la primera noche de Sofía atendiendo este lugar sola y no puedo negarlo, me agrada. Pido la segunda copa de la noche con un movimiento de mi mano y nuevamente sin hablar una sola palabra.

Sofía se dirige a cambiarse de atuendo, pero no creo que pueda llenar en lo más mínimo el uniforme que utiliza Maritza, sus curvas son deliciosas, sus tetas, su culo, es una mujer espectacular. Pero al ver a Sofía me llevo una sorpresa bastante agradable. Tras esa falda ancha y abrigo largo, ocultaba una figura muy llamativa. Sin ser voluptuosa y llena de silicona a diferencia de su compañera, inspira sexo. Si, del más básico y visceral, sexo salvaje. Lleva el cabello recogido tras el cuello, un cuello largo y delgado, adornado en su base por lo que parece ser un tatuaje, pero no puedo decir la figura completa por mi posición en el lugar. Debió mandar entallar el uniforme del bar, porque no puedo entender como pueda llenar el espacio de los grandes pechos de Maritza en ese vestidito. No lleva brassier, lo cual agrega ese elemento pervertido que me gusta tanto. Definitivamente estoy sorprendido. En un sorbo termino mi trago, y mientras van llegando los clientes de esta noche, veo a Maritza despedirse de Sofía con un abrazo caluroso, mientras por encima de su hombro realiza un gesto que me confunde la noche aún más. Me guiña el ojo como si fuéramos cómplices en algo. Maritza, la mujer con la que nunca he cruzado palabra y me he limitado a ignorar para satisfacer mis deseos de soledad en esta barra. Esta noche esta transcurriendo bizarramente.

Observo los movimientos de Sofía mediante el reflejo de los espejos que adornan el sitio, son seguros, ágiles, fuertes... excitantes. En el momento hay 5 personas más en el bar pero me encuentro solo yo en la barra. Ella se acerca.

-¿Otro trago señor?
-Si, por favor- Respondo fríamente mientras nuevamente intento sacar mis cigarrillos. Lo pongo en mis labios y al intentar prender uno de los fósforos, delicadamente ella pasa sus dedos por mis labios y me lo arrebata.
-Lo siento, pero no está permitido fumar acá.
-Lo olvidaba, no hay problema- Guardo el cigarrillo nuevamente en el paquete y la observo mientras me sirve otra dosis de alcohol destilado.
-Si, es dífícil, yo también muero por un cigarrillo- Agrega ella con una voz ronca y sensual.
Observo la calle y empieza a llover. Ya son casi las 8 de la noche y el lugar sigue casi vacío.
-Es una noche lenta al parecer-Señalo torpemente, para evitar ese incomodo silencio en la conversación.
-Pues es Miércoles, no creo que se mueva mucho hoy-Dice ella mientras sirve unas cervezas para una pareja que esta sentada en una de las mesas del fondo. Las pone en una bandeja pequeña y las lleva ella misma. Al alejarse por el pasillo no puedo evitar girar y admirar su caminar, elegante y provocador, como si estuviera desfilando para mí. Es ridículo pienso, debe ser el efecto de las copas, pero me está gustando hablar con esta extraña mujer. Sofía.

Transcurre una hora aproximadamente, la lluvia no ha parado de caer y la gente rota de manera igual. La pareja del fondo se ha ido, ha llegado un par de estudiantes y la música es agradable. Voy por mi quinto trago y nuevamente siento ganas de ir al baño. Mis movimientos son entorpecidos levemente por el alcohol ingerido y mi vista no es la misma, debo reconocer que ya no tengo la misma resistencia a sus efectos. One de U2, esta canción arranca mientras camino por el pasillo, al fondo a la izquierda, como en todo lugar. Desocupo mi vejiga mientras observo por la pequeña ventana que la lluvia cae más y más fuerte,. Mientras lavo mis manos nuevamente me miro en el espejo, acomodo mi pelo como si fuera un chiquillo alistándose para una cita a ciegas. Nunca lo hago, y quienes me conocen saben que ando por la vida siempre despeinado y sin vergüenza por el poco pelo que me queda. Decido dejar la estupidez y me alboroto el pelo para dejarlo tal cual lo tenia al entrar al baño y camino nuevamente a mi banca en la barra. Sigue sonando One, one love, one blood, one life you got to do what you should...

Sentado, observo que la gente se va, los estudiantes abandonan el bar. Solo queda un par de tipos en corbata que han estado revisando papeles sobre una mesa y tomando cerveza. One, one life but we're not the same we get to carry each other, carry each other.

Sofía mira la televisión pero se nota que no le pone atención a lo que esta pasando en el programa. Esta aburrida y me gustaría saber que es lo que realmente piensa. Al contrario a lo que es habitual en mí, le digo.
-Sofía, ven, si estas aburrida habla conmigo- Inmediatamente pienso que es la forma mas estúpida de retomar una conversación.
-La noche ha estado lenta y fría, ojala esos dos de esa mesa se vayan pronto.
-Me imagino que tienes afán por cerrar e irte a descansar, además, tu novio te debe estar esperando- Otro error típico, preguntarle por el novio, que patético.
-No se encuentra en la ciudad, viajó hace un semana a Argentina. La verdad creo que es mejor así.- Quiere hablar sobre él, pero la verdad no quiero escuchar problemas ni historias románticas que me producen sueño, ademas, sinceramente, me importa muy poco la relación sentimental de la chica.
El silencio incómodo nuevamente.

-Señorita, la cuenta por favor- Se oye a lo lejos, los dos hombres de corbata están organizando sus papeles.

Sofía prepara la cuenta de los hombres y la lleva hasta su mesa. Me queda todavía medio trago y no tengo intensiones de tomarlo rápidamente. La lluvia continúa cayendo y yo observo maravillado los movimientos de ella. Dentro de mí entiendo que puede ser el alcohol hablando pero me gusta mirarla con deseo, con morbo, fantasear durante breves instantes con hacerla mía.

Basta de tonterías, simplemente me acabo mi trago y me voy. Los hombres ya se han ido y Sofía viene de vuelta a la barra. Mientras busco mi billetera para pagar, siento que ella está cerca a la salida, pero sorprendentemente, la cierra con seguro y cambia el letrero. "Closed". Es imposible y una simple fantasía lo que pasa por mi mente.
-No te vayas, espera que voy a cerrar caja y nos podemos hacer compañía mientras tanto.- Dice con una sonrisa algo picara.

Acepto extrañado, me siento nuevamente en la banca, mirando el fondo vacío del vaso. Sofía lo llena mientras me dice - Este va por cuenta de la casa.- Un trago gratis y una situación extraña, ¿Que más puedo pedir en una noche de Miércoles?

La miro mientras llena un cuaderno con las cuentas del día y ella me devuelve la mirada... no cruzamos palabra alguna pero ella sonríe mientras lo hace. Realmente no se que pensar, podría acercarme e intentar besarla, me gustaría ver su reacción cuando mis manos acaricien su espalda, pero no seria yo mismo. Permanezco sentado lamentándome por ser tan patético y dando vueltas a la situación dentro de mi mente. El sonido de un golpe me saca de mi letargo, Sofía intenta cerrar la caja registradora pero parece estar trabada. -Ven ayudame a cerrar esto, no logro hacerlo.- Que excusa tan estúpida para hacer que me acerque, pero no lo dudo ni un segundo, me esta seduciendo, y no me voy a hacer el difícil.

Su aroma se percibe a medida me acerco por detrás, ella no se voltea, como si estuviera intentando hacer fuerza sobre la maquina registradora, mientras la rodeo con mis brazos y sin resistencia alguna introduzco mi nariz en su cuello. Ella lo pidió y va a recibir lo que quería. Huele como la lluvia que cayó durante la primera parte de la noche, sin aromas dulzones que me alborotan la alergia ni perfumes que confundan su olor natural- Es ella, simplemente, la lluvia que resbaló por su cuello y ha quedado impregnada. La volteo para ver sus ojos escondidos tras esos lentes, y por un momento podría jurar que los vi cambiar de color. Debe ser la emoción del momento o los tragos, siendo esto último lo mas probable. La beso, sus labios no tienen sabor alguno, naturalidad para todo, y aunque se nota que usa maquillaje, su labial no me deja ningún sabor, solo sus labios, insípidos pero que por algún motivo no puedo separar de los míos. Me muerde suave y torpemente, como si quisiera parecer una Femme-Fatale, pero no le doy importancia a eso, sencillamente la monto sobre la barra y desabotono su uniforme agresivamente. Basta de juegos mujer, hoy vamos a follar, disfrutaremos y cada uno se irá por su camino.

Sus pechos quedan al descubierto inmediatamente, como lo había notado, no lleva nada bajo la blusa. Los beso y muerdo sus pezones, los acaricio con ambas manos y utilizo mi lengua. Se lo que le gusta por sus gemidos. Arranco su cinturón con un solo movimiento y puedo ver cierto temor en sus ojos por mi violencia, pero le gusta y no va a hacer nada por impedírmelo. Mete su lengua en mi boca sabiendo que este encuentro solo se dará una vez, que no se repetirá y no volveremos a vernos. Una sola vez y se abandona a todas sus perversiones reprimidas. Esta noche va a ser toda una puta y va a disfrutarlo.

Ella también sabe usar la violencia. Arranca mi camisa y la bota al suelo con furia, mientras clava sus uñas en mi espalda al sentir como la penetro por primera vez. Y una y otra vez. Se caen las botellas de la barra debido a los embates sexuales. Le gusta, y a mi también Sentir su piel, la piel de una extraña que no voy a ver nunca más. Sin remordimientos de ninguna clase. Solo dos personas que se desean. No te amo, es mas, no se ni el uno por ciento de tu vida y no me importa conocerlo. A ti tampoco te importa mi pasado, mis traumas ni mis deseos. No me importa saber porque tienes esa cicatriz en el hombro derecho, ni que significa ese tatuaje árabe en tu nuca. Estamos cumpliendo con nuestras necesidades más básicas y lo estamos haciendo muy bien.

Suena su celular y ella lo apaga rápidamente, no quiere ser interrumpida por su novio, su madre, su amiga o su confidente, quiere entregarse a este extraño, sin obligaciones ni compromisos- Pasión animal, nada más.

Duramos media hora tirando, follando, no amándonos, simplemente compartiendo placer. ella se viste y se dirige al cuarto de empleados. Mientras la veo alejarse, ella voltea sobre su hombro y me mira diciendo gracias con sus ojos, sin cruzar ninguna palabra. Cuelgo mi camisa sobre mis hombros y pongo mi abrigo cubriéndome preparándome para el frío de la noche. Enciendo mi cigarrillo por fin, ese que fue negado por las dos mujeres que me atendieron, una con alcohol y la otra con sexo. Abro la puerta y por un momento siento su mirada en mi cuello, pero me resisto a voltear, es mejor así, sin despedidas ni cortesías de ningún tipo. Adiós para siempre Sofía.


martes, 9 de junio de 2009

Little Redblood Riding Hood


Te observo, todas las mañanas mientras caminas sola por el bosque. Te acecho sin que te des cuenta, he aprendido todas tus rutinas, todas tus costumbres, todas tus perversiones. Se que eres un alma pura y eso me ha llevado a la obsesión que siento hoy por tí. En las noches, cuando la única luz existente es la de la luna que se asoma tímidamente por entre las nubes, permanezco alerta, te vigilo, te protejo, te cuido. Soy aquel que anónimamente deja flores silvestres en tu puerta, ese que te regala chocolates cada vez que puede conseguirlos, pues se tu debilidad por ellos. Asomo por tu balcón, estoy a tu lado mientras duermes sin que me notes, siento tu respiración bajo tus sabanas, mientras la mía empaña el frío vidrio de tu ventana. Se que duermes desnuda, aún en las noches de tormenta, cuando el viento sopla y la lluvia golpea tu casa, me encanta. Tienes un lado oscuro, aunque angelical durante el día, puedes ser perversa en las noches, lo noto por tus movimientos durante tus sueños, ansío entrar en ellos, poder convertir los míos en realidad.

Tus labios, rojos como la caperuza que usas, desatan en mi los sentimientos mas carnales, quisiera besarlos, recorrer con mi lengua toda tu boca muy despacio, sentir cada uno de los latidos de tu corazón mientras recorro tu cuerpo con mis garras, respirar lentamente por tu cuello y perderme en tu pelo negro, negro como la penumbra solitaria de mi caverna, mientras te hago el amor durante toda la noche.

Me atormenta que no conozcas verdaderamente a esa mujer a quien llamas dulcemente Abuela, esa anciana que bajo ese manto de ternura esconde un ser realmente malvado, un verdadero demonio, capaz de acabar con el brillo que despiden tus ojos negros. Se de sus intensiones, la he oído hablar constantemente con tu madre, se de los planes que manejan para tu vida, y no voy a permitir que te alejen de mí. El sentimiento que llena de fuego mis entrañas cuando veo que quieren hacerte la esposa de ese cazador mal nacido, aquel que durante décadas ha exterminado a los de mi especie, me lleva a la locura.

No puedo solo observar como te preparan para ser su mujer, debo hacer algo. No voy a dejar que vivas tu vida al lado de otro, sabiendo que eres mía. Se de los tratos que han hecho durante años, se como ella se entregaba a él durante largas noches, sus gemidos se escuchaban desde kilómetros en la soledad silenciosa del bosque. No es posible quedarme quieto sabiendo que él espera poseerte, que desea contaminar tu cuerpo con su presencia, ese cuerpo que se ha mantenido blanco y casto, impoluto de todas las maneras, ese cuerpo que espero sea para mi y nadie más. Estoy dispuesto a arriesgar todo lo poco que tengo, piel, garras y colmillos, por salvarte de ese maldito, ese verdadero lobo con piel de oveja y de su cómplice, la maldita vieja ramera que se esconde tras esas canas. Voy a raptarte, llevarte lejos donde podamos vivir tranquilos, donde pueda hacerte el amor durante horas y horas, donde me pueda convertir en tu esclavo, un lugar lejano, donde aprendas a amarme de la misma forma que yo lo hago. Puede ser una casa con las típicas verjas blancas, rodeada de un camino de arbustos, o tal vez un lugar oscuro y desierto, lejos de todo, para que podamos soltar nuestros deseos mas terrenales, donde pueda hacerte toda una mujer, un lugar privado, solo para nosotros dos.

Quiero que despiertes de ese sueño que te han vendido, ese lavado cerebral planeado desde hace años entre el cazador y tu abuela, quiero que borres de tu mente esa imagen del lobo sanguinario y asesino, para que veas la verdad del asunto y te des cuenta de cual es el malo de la historia. Este lobo esta listo para desbaratar todo el esquema asqueroso que llevan maquinando durante mucho tiempo, tal vez antes de tu nacimiento. Siento ganas de vomitar al imaginarte desnuda a su lado, y él admirando tus senos, aquellos que parecen esculpidos en el mas puro de los mármoles, no puedo dejar que esto suceda.

He decidido acabar con este plan diabólico esta misma noche, ir a enfrentar a esa anciana. Atravieso el bosque lo más rápido que mis patas lo permiten, mientras siento que mi corazón sale disparado por mi boca, impulsado únicamente por el amor que siento por ti, por esa inocencia que veo en tu rostro, guiado por la furia visceral que despierta el imaginarte en el lecho con otro. Durante mi recorrido me imagino a tu lado, abrazándote por siempre, besando esos labios como si no hubiera un mañana, acariciando cada espacio de tu hermoso cuerpo, haciéndote desear que las noches fueran eternas, noches de pasión sin control ni restricciones, donde nuestras almas se conviertan en una sola.

Ya puedo observar a lo lejos la cabaña de la vieja. Las luces están apagadas, y no se escuchan los asquerosos ruidos amatorios que emite en sus encuentros con sus múltiples amantes, por lo visto está sola. Disminuyo el paso para no ser detectado, la luna parece dar su bendición a mis acciones de esta noche, pues se oculta tras unas nubes que cubren de oscuridad la noche. Mi respiración es agitada por el recorrido frenético, la emoción que siento se refleja en mis venas, a punto de estallar por el flujo de sangre, sangre que con gusto derramaré hasta la última gota con tal de salvarte de este destino que han marcado.

Intento calmarme antes de entrar a la guarida de esta bruja, y aunque la he estado vigilando, tengo que estar tranquilo para realizar mi próximo movimiento. Empieza a llover ligeramente, pero a lo lejos observo los rayos de una tormenta, es mejor, así no se escucharan los gritos de la anciana mientras la envío al infierno. El aire toma un aroma peculiar, se percibe la muerte acercándose, ese frío mortal que invade la atmósfera cuando esta por hacerse justicia. Lentamente y sin ruido, abro la ventana que conduce al sótano.

Mojado, me deslizo por ella, dejando un camino de agua por la alfombra del oscuro cuarto y mientras cierro nuevamente mi vía de entrada para no despertar sospechas, observo la decoración inusual de la habitación. Una mesa de madera sobre la cual se ven marcas de arañetazos, correas de cuero dispuestas de forma que podrían asegurar el cuerpo de una persona a la tabla, forzándola a yacer acostada en ella con las piernas abiertas. Cadenas, látigos, falos de madera, máscaras y demás elementos sadomasoquistas confirman mis sospechas, esta mujer no es para nada la tierna abuela que tu crees. No hay muestras de fluidos corporales, por lo tanto sospecho que no han sido utilizados recientemente, eso, o puede ser una obsesionada por la limpieza, pues no se ve polvo en ninguno de los elementos de la habitación. Solo el pensar que esta mujer quiera entregarte al que ha sido su amante en este lugar por tantos años me revuelve el estómago.

La puerta que lleva al primer piso esta cerrada, pero sin asegurar, al abrirla observo que las escalas son en concreto, por lo tanto no me preocupare por el ruido característico de la madera que pueda despertar a "la abuelita" mientras asciendo por ellas. La escalera conduce a la cocina, que a diferencia del sótano, no tiene nada en particular, frascos de conservas en los anaqueles, libros de recetas sobre la mesa, lo usual. Busco la gaveta de los cuchillos, pero no porque quiera usarlos en contra de la mujer, quiero quitarle cualquier posibilidad de defenderse, y un arma en sus manos podría ser un problema. Guardo todos los elementos cortantes en una bolsa que encuentro a la mano y los oculto en el horno, silenciosamente, aunque la lluvia de la noche borra cualquier ruido que pueda hacer por descuido. Observo de reojo la ventana y me parece verte a lo lejos, es mi imaginación. Te he visto caminar tantas veces por el camino que conduce a esta casa por el bosque, envuelta en tu caperuza roja, deseando que te dirigieras a mis aposentos, en vez de a este lugar, donde se respira traición y engaño. Me gustaría tenerte en mis garras en este momento, pero para eso ya habrá tiempo, tiempo para amarte. Por ahora debo concentrarme en mi misión.

Camino por el pasillo que me lleva a la habitación principal, la lluvia arrecia cada vez más, y temo que la vieja se despierte y reaccione a mi visita. Abro la puerta lentamente, pensando que voy a hacer cuando la vea, pero mi reacción no es la que esperaba. Allí esta ella, duerme profundamente, sus ronquidos eran imperceptibles por el ruido de la tormenta, al verla desde tan cerca no parece la mujer malvada que ha fraguado durante años la entrega de su nieta al cazador, incluso siento por un leve momento que lo que estoy por hacer no es lo correcto, pero nuevamente te imagino siendo besada por esos labios y mis dudas se despejan. Podría morderle el cuello en un instante y dejarla desangrar, pero temo que si tú ves esa imagen, no podrías sacarla de tu mente. No, no quiero que sufras, te amo tanto que no quiero contaminar tus recuerdos con la sangre de esta anciana. Tomo una almohada que está en el piso, al lado de su cama y aprisiono su cara con ella. Sus manos se mueven erráticamente, confundida por la sensación de ahogo. Nunca había matado a nadie por motivos diferentes a comida o defensa de mi territorio, el sentir una vida que se escapa por mis manos es algo horrible, pero cuando se que es para que podamos estar juntos no lo dudo. No puedo impedir que las lágrimas salgan de mis ojos. Mantengo la presión hasta que deja de moverse, pero aun después que han terminado sus espasmos, no soy capaz de retirar la almohada. No quiero verla, su cara debe ser una imagen espantosa. Si soy un lobo, pero no soy un ser sediento de muerte y sangre. Envuelvo su cuerpo en las sabanas, con cuidado de no ver su expresión por error.

Mientras cargo su cadáver me veo en un espejo y me sorprendo llorando. La lluvia esta finalizando su caída, debo apresurarme para enterrar a la mujer aprovechando que la tierra afuera esta mojada. Salgo por la puerta principal, mirando a todos lados, los nervios no pueden apoderarse de mí en este momento, no cuando he logrado detener ese destino cruel que te esperaba. Mientras entierro el cuerpo no puedo dejar de pensar en ti, Caperuza, en como algún día podremos estar juntos, enseñarte el amor que por ti siento. Imágenes pasan por mi cabeza, amanece y pronto vendrás a mí, como todos los sábados, caminando sensualmente por ese camino empedrado, con tu canasta de regalos para tu ahora difunta abuela, que cargabas sin saber lo que ella esperaba hacer contigo. Las aves del bosque cantan, anunciando la salida del sol, y aunque la tormenta fue bastante fuerte, no se siente frío, al contrario, una calida brisa recorre el lugar.

Vuelvo a entrar a la casa, cuidando no ensuciar nada, no quiero dejar huellas de mi presencia para el momento de tu llegada. Camino nuevamente hacia la habitación principal, busco en los armarios sabanas nuevas para arreglar la cama, al abrir los cajones encuentro gran cantidad de juguetes sexuales de la abuela, de verdad la mujer sabía como disfrazarse para engañar tus ojos. Estoy seguro que cuando te regalo tu capa roja lo hizo para satisfacer las fantasías fetichistas del cazador, a quien te prometió hace años. Encuentro unas sabanas de seda blancas, con las cuales ordeno la cama y me acuesto en ella para esperarte. Por fin vas a conocer la verdad y estaremos juntos para siempre.

Ya ha amanecido, y si tus costumbres son las mismas que he venido observando desde hace largo tiempo, debes estar por llegar. Arropo mi cuerpo cuidando no dejar ninguna parte al descubierto, pues quiero hablar contigo y explicarte la historia completa sin que me veas, para que entiendas mis argumentos y comiences a enamorarte de mí de una vez por todas y para siempre. Te he salvado niña, te he salvado. Escucho tus pasos acercándose por el camino de grava, lentos, seguros, alegres y excitantes. Estoy seguro que cargas la canastilla en tu antebrazo izquierdo, mientras buscas las llaves en el bolsillo derecho de tu caperuza roja. Oigo como giras el seguro de la puerta y temo que los latidos de mi corazón me delaten. Abres la puerta, siento como tu presencia calida llena la casa de paz y amor, tu pureza es lo que me ha enamorado. Mientras dejas la canasta en la cocina, mi respiración se acelera, siento que me ahogo bajo estas sabanas. El tiempo parece congelarse, es una eternidad el camino hacia la habitación, falta poco para que seamos uno y la espera es interminable. Entras a la habitación y esta se llena con tu aroma, ese aroma a flores silvestres, a vainilla, es el verdadero aroma de una diosa.

-Abuelita, buenos días, te he traído lo que tanto te gusta, lo he dejado en la cocina como siempre. ¿Como siguió tu asma?

-Bien Caperuza, ya estoy mejor, pero siéntate a mi lado, tengo algo muy importante que decirte.- Finjo la voz lo mejor que puedo y la emoción de tenerte cerca me hace temer que voy a delatarme antes de tiempo. Siento como obedeces y te sientas junto a la cama, es casi imposible luchar contra el impulso de salir de mi escondite y besar tu boca.

-¿Que tienes que decirme?, abuela, me estas poniendo nerviosa. Y me estas mintiendo, tu asma no ha mejorado, tu voz se oye peor que nunca.
Me has descubierto, estoy seguro, pero tengo que hacerlo lo mejor posible para que me creas.

-¿Conoces al cazador que frecuenta mi casa? Tu madre y yo te hemos comprometido con él, van a casarse muy pronto.

-Abuela, no es justo, él es mucho mayor que yo, no podría vivir con alguien así. Además, estoy enamorada de alguien más.
Escuchar eso de tus labios paró mi corazón. ¿Quien es ese hombre? Es imposible, si conozco todos tus movimientos, no es cierto, debes estar mintiendo, Caperuza dime que es una mentira, que lo que acabo de escuchar no es cierto, Caperuza, yo soy quien te ama y tu me vas a amar cuando me conozcas.

-¿Como que estas enamorada de otro hombre? ¡¡¡Exijo de inmediato que me digas quien es!!!

-Es extraño, puede que sea una fantasía, pero desde hace bastante tiempo me siento observada en todo momento, siento que nunca estoy sola. A mi puerta constantemente llegan flores y chocolates. En las noches se que hay alguien que me acompaña, me vigila, me cuida, y secretamente me desea...

El oír esto me congeló aún más, como es posible que supieras que existo, como pudiste darte cuenta de este lobo que te ha amado en silencio durante tanto tiempo.

-Es imposible, no puedes amar a nadie más, es... es.....

-Es cierto, lo amo como se que él me ama. Como se que tú me amas. Lobo, sal de ahí, quiero verte por fin, quiero ver la cara de aquel que mató a mi maldita abuela para salvarme. Lo se todo....

He muerto, mi corazón no bombea mas sangre, es eso y lo que estoy oyendo no es cierto. Con la respiración contenida y los ojos cerrados, retiro las sabanas de seda blancas, para admirarte por primera vez de cerca, ver tu rostro de ángel, ver tus labios rojos, ver tu pelo negro, mirarte a los ojos y decirte te amo frente a frente, pero al abrir los ojos lo que veo sobrepasa cualquier sorpresa. Estas sentada frente a mí, con las piernas cruzadas de la manera más sensual que he visto en mi peluda vida, desnuda, cubierta solamente por la caperuza roja, tus senos perfectos sobresalen ligeramente por la abertura de la prenda. Nunca había visto la perfección cara a cara y no puedo dar crédito a mis ojos.

-Lo se todo, Lobo, lo se todo. Mi mamá confesó hace un tiempo, ella me dijo lo que mi abuela pensaba hacer y desde entonces he estado alerta a tus movimientos.

-Pero como, es imposible que supieras que he estado cerca, nadie se pudo haber dado cuenta.

-No seas idiota, subestimas la percepción de una mujer. Desde que era una niña me he dado cuenta que me persigues, he visto todo lo que haces por mi, como me observas en las noches, como cuidas de mi en esos largos paseos por el bosque, por eso siempre camino por el mismo sitio, recorriendo los mismos pasos, esperando que me veas, me desees como yo te deseo ahora. Por eso he dormido desnuda desde hace años, sin importar el frío de la noche. Te he soñado desde hace tiempo, de igual forma que tú lo has hecho y ahora estaremos juntos...

Acércate a mi cuerpo Caperuza, deja que por fin pueda tenerte, regálame esos labios, déjame tocarte completamente, permíteme amarte como siempre lo he soñado.

Boom.... boom... dos cañonazos, dos ensordecedores disparos fueron lo ultimo que escuche, y mi ultima imagen fue ver desvanecerse el brillo de los ojos de Caperuza. El cazador la había seguido, cansado de la espera había ideado atacarla esa mañana en el bosque, hacerla suya de una vez por todas, pero había esperado que saliera de la casa de su abuela. Al ver la demora de mi amada, entró silenciosamente y escucho toda nuestra conversación. La primera bala destrozo su vientre desnudo, al igual que mi corazón, pude sentir como se detenía al verla morir. La segunda partió mi cráneo en dos, pero ya no importaba, en menos de un segundo había perdido la mujer que en silencio había amado durante tanto tiempo.