DementeAnonimo
¿Sera la mente quien juega con nosotros? ¿Seremos los juguetes de una entidad retorcida que habita en nuestros pensamientos y se alimenta de nuestra alma en cada paso? ¿Nuestro verdadero ser es aquel instinto asesino, o por el contrario, ese que muere por el amor no correspondido?
sábado, 31 de diciembre de 2016
Hola soledad...
viernes, 3 de junio de 2016
3 de Junio
miércoles, 13 de abril de 2016
Sumisión ante la brisa
lunes, 18 de enero de 2016
En la vida conocí...
No pasa un día sin que mi mente o mi cuerpo recorra el camino, no hay un recuerdo que no me guíe hasta esos profundos lugares. No hay un sonido que me permita olvidar por un segundo todo lo que fue hace unos años. No me perdono.
Solo una vez te vi cerca, solo una vez y mi aliento flaqueó como si la presión de mil océanos estuviera sobre mi pecho. Una vez en la que mi estomago estuvo a punto de volverse en si mismo y el sudor frío recorrió todo mi cuerpo. No me perdono.
Escribí una vez, pero se que mis palabras no llegaron al destino y creo que fue mejor así, mi vida ha dado tantas vueltas que pareciera que el espiral se cierra cada vez más y me ahoga. No quisiera arrastrarte conmigo nuevamente.
Deseo que vivas bien, feliz, que tengas lo que no pude vivir a tu lado. Que continúes viajando y encuentres las experiencias que soñábamos juntos, esas que mi egoísmo truncó y que con tanto esfuerzo has de haber gozado mientras nuestros caminos se separaron. Que veas atardeceres en una playa del mediterráneo y amaneceres en París, junto a ese que siempre será mejor que yo, que te comprenderá mejor que yo, que podrá abrazarte sin ocultar lo que siente realmente.
Escribir es duro, se torna triste cuando entiendo que eras tu quien me inspirabas y ahora solo queda el recuerdo de lo que fue y nunca podrá revivir. Y que nunca deberá revivir. Quedan las horas leyendo a Miller y los segundos "disfrutando el silencio" tatuados en mi cerebro, los recuerdos de complicidad, de amistad, de comprensión; las tristezas y alegrías, la preocupación por que siempre estuvieras bien almorzaras a la hora y que cuando salieras en al noche llegaras sana y salva, sin importar que no fuera yo el que iba de tu brazo.
Solo te extraño... Y no me perdono...
martes, 22 de enero de 2013
Modus Operandi (Primera parte)
jueves, 23 de febrero de 2012
Las ebrias reflexiones de un deseo asesino
martes, 4 de octubre de 2011
Diatriba contra… el ser humano
miércoles, 1 de junio de 2011
Deseo, carnal y puro

Ebriedad, es el único sentimiento que tengo esta noche. Una tarde de trabajo, una noche de reflexiones, la madrugada es deseo. Tu estás en mi ser, tu cuerpo, tu aroma, son cuestiones irracionales que me invaden.
Una cama, la que vacía me espera, el mismo lecho que ansío inundar con tu esencia, continua abandonada frente a mi cuerpo desnudo, sola, imagen de mi alma. Te deseo. Donde estés, mis labios buscan besarte. Quiero hacerte mía, solo mía, así sea por un corto intervalo. Entre esas sabanas rugosas de motel, entre sentimientos encontrados, tras humos de cigarros, te deseo. No soy el mismo.
No me encuentro.
Mi cuerpo se imagina entre tus brazos, mas el duelo mental de tus conclusiones me lastima, eres la persona que despierta mi ser carnal desde hace mucho tiempo. Una realidad que tengo miedo no sea verdad. Una fantasía que de cumplirla, no se que consecuencias tenga. Puede que me vuelva adicto a tus besos, a tus caricias, a tu aroma, a tu sexo. Lo mas probable, que el momento quede grabado en mi memoria por siempre, como el conjunto de sensaciones, tu sabor, tu olor, tus gemidos, tu respiración, tus curvas, tu esencia. La imagen de mis dedos arrancando tu ropa y tocando tu piel, de mis labios recorriendo tu vientre y descansando en el valle entre tus senos bajo la luz casi imperceptible, me provocaran una erección cada vez que la recuerde.
El revivir el trepidar de la cama desordenada por la pasión al mecerse bajo cada embestida me despertará una sonrisa de complicidad y satisfacción, al recrear tus gemidos de placer en mi mente, tus dedos en mi espalda y tus dientes en mi cuello, mientras imagino escuchar de tus labios la exhalación al alcanzar el orgasmo tras nuestra aventura.
No existiría diferencia alguna entre follarte y hacerte el amor, pues en ese momento, mi conciencia y lo que queda de mi alma se encontrarían enfocados en tu cuerpo y en tu mente, sin pensar en nada mas que en satisfacer nuestros deseos, en recorrer cada centímetro de tu piel, disfrutando sin egoísmo, sintiendo y haciéndote sentir el placer por tanto tiempo dilatado. Mordiendo tus pechos y acariciando tus nalgas con mayor excitación a medida que nuestros cuerpos se hacen uno solo, cambiando de posición, explorando todos tus puntos, haciendo uso de mis dedos, mi boca y mi pene, sintiendo tu interior. La fantasía toma cada vez mas forma en mi mente.
Con cada trago de licor que entra a mi cuerpo puedo ver mas claramente esa escena previa al clímax, tus uñas clavándose en mis hombros, tus labios antes rojos, tomando un color blanco tras cada mordida autoinfligida provocada por cada penetración. Las gotas de sudor que recorren nuestros cuerpos que caen pesadamente sobre la cama, esa cama que sería testigo de la primera, única y ultima vez que estaríamos juntos. Y tras un grito de placer, caerías en mis brazos exhausta, satisfecha, cansada y feliz, con la convicción que no ha sido un error, mas bien, el punto final para esta historia de deseos encarcelados por las circunstancias.
Tu mirada cómplice a través del espejo mientras tomas tu ropa y la pones en tu cuerpo aun tibio, el silencio que indica que a pesar de lo que acabamos de vivir, la situación no volverá a repetirse, ese cuadro que quedará en nuestras mentes hasta el fin de los días quedará sellado con el beso final entre dos amantes que corrieron el riesgo y encontraron la satisfacción final en un último encuentro. Un beso de despedida y un camino largo de vuelta a la realidad. Un adiós que no me mollentaría volver hasta luego.
Se ha terminado mi botella y así finaliza el relato, una fantasía que sin duda alguna, deseo volver realidad. ¿Y tú?
sábado, 27 de marzo de 2010
Sintomas de realidad

Reflexiones, ideas y pensamientos, que van trazando diversos caminos desde el amor, la indiferencia y el odio, necesidad de limpiar la mente o de permitir que la histeria tome el control definitivo. La mente racional puede estar definitivamente en un estado psicótico y la realidad sea que la conciencia haya perdido su cordura, su sanidad, y mientras las letras fluyen y los párpados se entrecierran cansados de un día de vida normal, el cerebro de quien teclea adopte su cargo de mandamás y permita abrir la puerta a la verdadera personalidad, caótica y extrema, enredada cual laberinto de Knossos, donde se encierra la locura personificada en Asterión, el minotauro furioso y la lucidez toma su papel de Teseo, el supuesto héroe. Si en ese laberinto mental que crea el pensamiento consciente, la cordura, la normalidad, se ven derrotadas por la majestuosa locura, si el minotauro despedazase al héroe, si la esquizofrenia apoyara esa personalidad cada vez menos oculta y Asterión luego de acabar con Teseo, por fín abandonara las paredes de su cárcel, ¿Que implicaría?
Si esas ideas, misóginas o misándricas según el interlocutor de turno, fueran la verdadera personalidad y no una posiblemente falsa amabilidad, ¿Estaría fuera de orden? y si así fuera, porque se debe vivir en orden, ¿No es acaso el caos siempre mas atractivo ante los ojos del psicópata interior?
Inconexas, así son las ideas de la noche, simplemente un ejercicio mental para recuperar campo,, para aligerar cargas, para hacer espacio y poder continuar caminando, recorriendo, rondando, rodando. Esa es la acción, rodando, like a rolling stone. Simples, sencillas, caóticas, enredadas, pero sin importar su sabor, ideas. Una terapia mas efectiva en la soledad que la llamada deseperada al psiquiatra de turno de emergencia, acompañadas de insomnio y Wagner. Sin entender una palabra de alemán, simplemente permitiendo que las notas germanas de Parsifal inunden las calles de una población imaginaria, llenando con el agua de la incoherencia los empedrados caminos de la mente y el espíritu, hasta convertirlas en una Venecia del subconsciente.
¿Sería incorrecto confesar odio hacia el ser humano? ¿Desde que punto de vista se puede juzgar el desagrado hacia el prójimo? y aun mas allá si se disfruta ese rechazo hacia los demás, ¿Porque no cultivarlo? Si, son extremismos, pero existen en ese cerebro que dirige el escrito, están presentes en la vida de este cuerpo. ¿Porque callarlos?
Descanso, simple descanso, una puerta abierta hacia la expulsión de ideas.... pero, ¿Existirá de nuevo la posibilidad de cerrarla? Time will tell my friend, only time will tell. Por ahora, permitir que la opera invada el resto de sentidos que aún no han caído presa del cansancio. Buena noche...
lunes, 14 de diciembre de 2009
Mirando fijamente al mar

Frío, de que otra forma podría ser el viento al pegar en mi cara. Dolor es el sentimiento que lo poco de alma que queda en mi me permite percibir, esa misma que se exhibe en cada momento para ser pisoteada vez tras vez. Ni siquiera odio, el mas puro y verdadero de los sentimientos soy capaz de expresar cuando escucho a Robert Smith pronunciar "Whenever I'm alone with you You make me feel like I am home again" y la recuerdo a ella. Sufrimiento, cada vez que por mi mente pasa su imagen, cada instante que encuentro su rostro pintado en mi imaginación, cada segundo que de ser posible pasaría a su lado.
Año tras año, día tras día, instantes sin ningún significado, solo el vacío y obscuro infierno del que nunca debí salir. Locura, el único camino que he recorrido desde que la vi por primera vez.
Lo recuerdo bien, luego de pasar siglos recorriendo la tierra de cuerpo en cuerpo, de sentir el poder, de vivir dentro de uno y otro caparazón. De dormir en camas de príncipes y mendigos, de sentir placer, de usar y permitir ser usado. Años de vanalidades pero que se consideraban como el éxtasis que permitía seguir vagando por el mundo. Pero la vi, allí estaba.
Tímida en su andar, imponente en su ser. Fuerza, vitalidad, inteligencia y belleza, todo oculto bajo un pelo oscuro y ropa que cubría esa figura que nunca pude ver. Tal vez la obsesión de descubrir sus pensamientos, de encontrar la solución al enigma que me permitiera abrir su corazón, tal vez ese misterio oculto tras un par de lentes y un hablar bajo fueron los que me llevaron a perder la poca cordura, a cultivar ilusiones durante tiempo para darme cuenta que solo eso eran, ilusiones y nada mas.
Continúo caminando, quiero llegar a mi destino antes de la salida del sol, me gustaría descansar de tanto pensamiento y cigarrillo tras cigarrillo no logro abandonar la idea de tenerla en mis brazos, sentir sus labios sobre los mios, ver en sus ojos marrones una mirada distinta a la indiferencia y al amor no correspondido. Sus manos que demostraban los años transcurridos solo despertaban en este ser oscuro una profunda admiración, solo sentir un roce de su piel me desarmaba y buscaba su contacto en cada oportunidad que el tiempo me brindaba como una limosna de algo que jamas sucedería. Blanca era su tez, y sin un aroma penetrante podía añorarla al recordar su imagen y tras el pasar del tiempo, en vez de olvidarla, se tatuaba su ser en el fondo de mi negro corazón.
No es el frío de la noche lo que impide mi rápido caminar, ni la lluvia incipiente que ha comenzado a caer de repente. Es el frío de la soledad, ese mismo que de ser posible evitaría si ella caminara a mi lado. Pero no es así, y nunca lo será, pues los caminos de cada uno han dejado de cruzarse y al contrario, se alejan cada vez mas y mas. Destino o como se quiera llamar, ha jugado nuevamente en mi contra.
De nada serviría verla una vez más, pues ya las cartas han quedado sobre la mesa. Ambos expusimos todo ese arsenal de argumentos a favor y en contra. Historia tras historia en una noche, recuerdo que desnudó su alma y me confió secretos que nunca han de ser revelados por estos labios. Angustias, dolores, penas y demás me llevaron a confirmar mi enamoramiento y atesorar sentimientos cada vez mas profundos que al final terminaron con una lata de cerveza arrugada en la basura y muchas colillas de cigarrillos a medio fumar. Cómo la recuerdo, y aunque dijo muchas veces que de sus ojos las lágrimas no eran capaces de salir, la última imagen que observé, fue un intento de llanto en unas pupilas enrojecidas, un abrazo lastimero que sellaba de una vez por todas la suerte de algo que nunca pudo ser. No voy a negarlo, esa noche lloré, lloré al saber que nuestros caminos se desprendían el uno del otro como si la tierra me tragara nuevamente y me depositara a las puertas del infierno que hace milenios pude abandonar.
Simplemente volveré a mi capullo, como el protagonista de esa canción que alguna vez le gustó si mi mente insana aún recuerda.
Flicka flicka flicka!
Here you are
Cata cata cata!
Caterpillar girl
Flowing in
And filling up my hopeless heart
Oh never never go
Dust my lemon lies
With powder pink and sweet
The day I stop
Is the day you change
And fly away from me
You flicker
And you're beautiful
You glow inside my head
You hold me hypnotized
I'm mesmerized...
Your flames
The flames that kiss me dead. "
sábado, 21 de noviembre de 2009
Aumento de locura
Eres tu...... si, tu, aquel ser normal que despierta mi odio, y aunque eres mi hermano, mi locura pariotempotral no acepta que me rechazes, que cuestiones mis decisiones... que dudes de quien soy. Te amo, pero a la vez te odio, eres esa alma que se vio encerrada en el cuerpo de la libre oportunidad, que decidió ser un individuo antes de un bloque común. No apoyaste mi idea errónea de un solo propósito, y por eso te amo, porque ante mi lecho de muerte demostraste tener mas sabiduría que la que yo orgullosamente profesaba, me demostraste el error ante el falso saber. Te considero mi guia, eres el faro a seguir ante cada dificultad que he afrontado. Pero debo acabar con tu existencia para seguir con la mía. Me estorbas amigo mio, estas en mi camino y hemos llegado al punto en que mutuamente somos un inconveniente. Mis pensamientos se refunden entre mis múltiples personalidades, entre mundos que tu mismo has ayudado a construir. Fuiste una luz en momentos de dificultad, fuiste esa esperanza que impulso mis alas para salir adelante... pero ahora no eres mas que un estorbo, un obstáculo que me impide ser lo que quiero hacer.
No deseo hacerte daño, solo espero que entiendas que tu existencia a mi lado no es posible. Somos aquellos seres de excelencia que se encuentran cada millón de años.
Sufro al tener que eliminar tu existencia, pues si te considero uno de los mas grandes seres que ha podido compartir existencia conmigo, en este momento de locura, eres el estorbo más grande para mi objetivo. Eres humano, eres parte de la razón por la que fui enviado a este deplorable mundo repelente. Eres parte de la maldita plaga que deseo exterminar. Tienes razón y un entendimiento más allá del pueblo perverso, pero por eso mismo, me cuestionas y contradices, y aunque yo mismo lo he hecho en dferentes momentos, te has vuelto la mayor dificultad ante mis deseos.
Te amo, y por eso el sufrimiento que voy a experimentar al ver tu sangre en mis manos va a convertirse en un suplicio eterno, pero por esta misma razón de amor debo borrarte de este plano. Tu muerte no será recordada en vano, no te prometo ser un mártir, pues se que lo habrías odiado, pero tus enseñanzas perdurarán en la eternidad cuando la verdad triunfe ante la mediocridad de la sociedad.
Eres tu, mi hermano, el sacrificio más grande que deba ofrecer
Te amo, y aunque en este momento me odies, quiero hacerte saber que nunca morirás, permanecerás en mi interior hasta el final de los tiempos.... con el sufrimiento digno de un guerrero que espera alcanzar la gloria. A menos que decidas ser parte de la legión que terminara por dominar a aquella plaga que se hace llamar la humanidad... en tus manos se encuentra, ser uno de los nuestros o seguir conformando la asquerosidad del ser humano.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Una ducha

Déjame contarte que pasa por mi mente.
Un día soleado, amaneces enredada entre tus sabanas luego de una noche de sueños vividos, donde yo aparecía constantemente. El calor te obligó a tomar una ducha, pero no solo eso, te sentías ardiendo por dentro tras verme en tu mente hora tras hora. Te veo caminando en ropa interior hacia el baño y sin esperar a llegar fuiste despojándote de ella, muy insinuantemente mirando hacia la ventana.
Te paseaste frente al espejo, el cual me habría gustado ser para poder admirar todo tu cuerpo desnudo día tras día. Tu pelo se encontraba alborotado, producto de una noche en la cama esperando que al abrir los ojos yo estuviera tu lado. En algún momento, entraste a la ducha, y mientras se graduaba la temperatura, una corriente de aire frío se encargo de erizar tu piel. Al entrar en la caída de agua, esta recorría suavemente tu cuerpo y mientras lo hacia, sentías como esas gotas se convertían en mis dedos, en mis manos, acariciando todo tu ser.
Quiero creer.
Iniciaste un juego de autosatisfacción al pasar el jabón por tu cuello, acariciando suavemente tus hombros. Luego, deseaste que tus manos fueran las mías y empezaste a acariciar tus senos. Tu energía me convocaba a estar allí, tocándole, amando te. Tu deseo me llamaba. Al calor de las caricias, tus pezones dieron muestras de excitación, erguiéndose a través de la espuma.
Tus manos en movimientos lentos, acariciaron tus pechos, como lo harán las mías un día no muy lejano.
Creo que la temperatura del agua era la ideal y mientras la espuma descendía por tu cuerpo, tu respiración aumentaba en ritmo, mas aún, lo que sentías te impedía tomar aliento.
¿Estoy en lo cierto?
Tu pelo mojado te cubría el rostro, pero se podía notar como pensabas en mi, pues tu cara mostraba un placer creciente mientras tus manos que se dejaban guiar por las mías, iniciaron las caricias por tus piernas, arrancando por tus tobillos, recorriendo muy despacio un camino ascendente que se encontró de repente con unos muslos húmedos, no únicamente por el agua, sino también producto del deseo.
El tiempo transcurría lento, pero las sensaciones que se apoderaban de ti no. Olvidaste el jabón y el agua por un momento y dejaste que tu temperatura corporal aumentara gracias a la imagen que cruzaba tu mente. Esa imagen era yo, provocando placer en todo tu cuerpo. Tus dedos, que en ese momento acariciaban la parte interna de tus muslos, no pudieron detenerse cuando quisiste sentirme dentro tuyo. Tus dedos, mis dedos. Tu cuerpo, calentado por el mio.
Estabas sintiendo las caricias que tanto has imaginado. Tu mirada reflejaba un placer que no estabas preparada para sentir, desde tu interior podía observar tus movimientos a través de tus ojos.
Aprovechando la humedad para acariciarte íntimamente, cerraste los ojos y sentiste como tus dedos se dejaban impulsar por mis deseos.
Quiero imaginarme dentro de ti, pero de la misma manera que tu lo hiciste entonces. Te tocabas, pero sentías como si fuera yo quien lo hacia, el agua lubricaba y te permitía acelerar el ritmo, aumentando tu placer. Me sentiste en tu interior, cada vez mas rápido, una y otra vez.
Era yo, quien te llevaba al punto máximo del placer. Era yo, el que te guiaba en la búsqueda del éxtasis superior. Era yo, amándote desde lejos, sintiéndote usando tus propias manos. Explotaste, conmigo en tu mente, pensando como será ese momento en que estaremos juntos por fin y sentir nuestros cuerpos desnudos el uno junto al otro.
Era yo, quien invocaste con tanta excitación. Era yo, que al visitarte en tus sueños me apodere de tu cuerpo, pero deje libre tu mente, para conducir tu lujuria.
Si mujer, era yo, el demonio que invadió tu alma hace tiempo, ese demonio que te provoca placer sin limite, ese demonio atormentado por la belleza de tu cuerpo y la pureza de tu ser.
Ese demonio que una vez dentro, no descansará hasta hacerte mía.
lunes, 10 de agosto de 2009
Follador Serial

Instintivamente muevo mi mano al bolsillo de la camisa, pero Maritza con sus suaves manos me lo impide. Miro sus ojos oscuros que me señalan el asqueroso letrero que prohíbe fumar. Lo había olvidado. Resignadamente y sin problema me olvido de la idea. Un nuevo sorbo y mi garganta lo siente.
La luz del día aún se asoma por los ventanales que dan hacia la transitada calle, todo el mundo apurado, lleno de pensamientos, una verdadera carrera de ratas. Algo llama mi atención por un instante, una mujer se detiene frente al anuncio del bar, y aunque no es bella ni remotamente atractiva, tiene ese no-se-que en su aura, me distrae de mis pensamientos vacíos. Es extraño, pero me gustaría que se sentara a mi lado y platicar con ella y al verla cruzar por la puerta siento un leve corrientazo que cruza por mi estómago. Voy al baño, no me interesa saber que es lo que busca esta mujer y espero que cuando salga ya no se encuentre. Mientras estoy en el baño, al mirarme al espejo y ver como han pasado los años por mi rostro, siento la sabiduría de la soledad, puedo ver ese tiempo transcurrido entre la adolescencia y la madurez actual y me gusta. Ya no soy ese niño que deseaba conseguir una noviecita para estar con ella todo instante, disfruto de cualquier momento en el que tenga la compañía de una buena mujer, pero ahora acepto que todo debe tener un final. Aunque no me siento bien conmigo mismo, al menos me acepto tal cual soy.
Al salir del W.C. veo a esa extraña mujer hablando con Maritza como si fueran grandes amigas, sentada tras la barra. Me siento frente a mi trago sin mirar a ninguna de las dos y escucho que se llama Sofía. Sabiduría. Justamente esa es la sensación que despertó en mí al verla en la calle, a través del cristal. Al parecer, va a reemplazar por un tiempo a Maritza en el trabajo, ya que ella tiene que viajar a hacer algo que no me interesa ni pongo atención. Por lo visto, esta es la primera noche de Sofía atendiendo este lugar sola y no puedo negarlo, me agrada. Pido la segunda copa de la noche con un movimiento de mi mano y nuevamente sin hablar una sola palabra.
Sofía se dirige a cambiarse de atuendo, pero no creo que pueda llenar en lo más mínimo el uniforme que utiliza Maritza, sus curvas son deliciosas, sus tetas, su culo, es una mujer espectacular. Pero al ver a Sofía me llevo una sorpresa bastante agradable. Tras esa falda ancha y abrigo largo, ocultaba una figura muy llamativa. Sin ser voluptuosa y llena de silicona a diferencia de su compañera, inspira sexo. Si, del más básico y visceral, sexo salvaje. Lleva el cabello recogido tras el cuello, un cuello largo y delgado, adornado en su base por lo que parece ser un tatuaje, pero no puedo decir la figura completa por mi posición en el lugar. Debió mandar entallar el uniforme del bar, porque no puedo entender como pueda llenar el espacio de los grandes pechos de Maritza en ese vestidito. No lleva brassier, lo cual agrega ese elemento pervertido que me gusta tanto. Definitivamente estoy sorprendido. En un sorbo termino mi trago, y mientras van llegando los clientes de esta noche, veo a Maritza despedirse de Sofía con un abrazo caluroso, mientras por encima de su hombro realiza un gesto que me confunde la noche aún más. Me guiña el ojo como si fuéramos cómplices en algo. Maritza, la mujer con la que nunca he cruzado palabra y me he limitado a ignorar para satisfacer mis deseos de soledad en esta barra. Esta noche esta transcurriendo bizarramente.
Observo los movimientos de Sofía mediante el reflejo de los espejos que adornan el sitio, son seguros, ágiles, fuertes... excitantes. En el momento hay 5 personas más en el bar pero me encuentro solo yo en la barra. Ella se acerca.
-¿Otro trago señor?
-Si, por favor- Respondo fríamente mientras nuevamente intento sacar mis cigarrillos. Lo pongo en mis labios y al intentar prender uno de los fósforos, delicadamente ella pasa sus dedos por mis labios y me lo arrebata.
-Lo siento, pero no está permitido fumar acá.
-Lo olvidaba, no hay problema- Guardo el cigarrillo nuevamente en el paquete y la observo mientras me sirve otra dosis de alcohol destilado.
-Si, es dífícil, yo también muero por un cigarrillo- Agrega ella con una voz ronca y sensual.
Observo la calle y empieza a llover. Ya son casi las 8 de la noche y el lugar sigue casi vacío.
-Es una noche lenta al parecer-Señalo torpemente, para evitar ese incomodo silencio en la conversación.
-Pues es Miércoles, no creo que se mueva mucho hoy-Dice ella mientras sirve unas cervezas para una pareja que esta sentada en una de las mesas del fondo. Las pone en una bandeja pequeña y las lleva ella misma. Al alejarse por el pasillo no puedo evitar girar y admirar su caminar, elegante y provocador, como si estuviera desfilando para mí. Es ridículo pienso, debe ser el efecto de las copas, pero me está gustando hablar con esta extraña mujer. Sofía.
Transcurre una hora aproximadamente, la lluvia no ha parado de caer y la gente rota de manera igual. La pareja del fondo se ha ido, ha llegado un par de estudiantes y la música es agradable. Voy por mi quinto trago y nuevamente siento ganas de ir al baño. Mis movimientos son entorpecidos levemente por el alcohol ingerido y mi vista no es la misma, debo reconocer que ya no tengo la misma resistencia a sus efectos. One de U2, esta canción arranca mientras camino por el pasillo, al fondo a la izquierda, como en todo lugar. Desocupo mi vejiga mientras observo por la pequeña ventana que la lluvia cae más y más fuerte,. Mientras lavo mis manos nuevamente me miro en el espejo, acomodo mi pelo como si fuera un chiquillo alistándose para una cita a ciegas. Nunca lo hago, y quienes me conocen saben que ando por la vida siempre despeinado y sin vergüenza por el poco pelo que me queda. Decido dejar la estupidez y me alboroto el pelo para dejarlo tal cual lo tenia al entrar al baño y camino nuevamente a mi banca en la barra. Sigue sonando One, one love, one blood, one life you got to do what you should...
Sentado, observo que la gente se va, los estudiantes abandonan el bar. Solo queda un par de tipos en corbata que han estado revisando papeles sobre una mesa y tomando cerveza. One, one life but we're not the same we get to carry each other, carry each other.
Sofía mira la televisión pero se nota que no le pone atención a lo que esta pasando en el programa. Esta aburrida y me gustaría saber que es lo que realmente piensa. Al contrario a lo que es habitual en mí, le digo.
-Sofía, ven, si estas aburrida habla conmigo- Inmediatamente pienso que es la forma mas estúpida de retomar una conversación.
-La noche ha estado lenta y fría, ojala esos dos de esa mesa se vayan pronto.
-Me imagino que tienes afán por cerrar e irte a descansar, además, tu novio te debe estar esperando- Otro error típico, preguntarle por el novio, que patético.
-No se encuentra en la ciudad, viajó hace un semana a Argentina. La verdad creo que es mejor así.- Quiere hablar sobre él, pero la verdad no quiero escuchar problemas ni historias románticas que me producen sueño, ademas, sinceramente, me importa muy poco la relación sentimental de la chica.
El silencio incómodo nuevamente.
-Señorita, la cuenta por favor- Se oye a lo lejos, los dos hombres de corbata están organizando sus papeles.
Sofía prepara la cuenta de los hombres y la lleva hasta su mesa. Me queda todavía medio trago y no tengo intensiones de tomarlo rápidamente. La lluvia continúa cayendo y yo observo maravillado los movimientos de ella. Dentro de mí entiendo que puede ser el alcohol hablando pero me gusta mirarla con deseo, con morbo, fantasear durante breves instantes con hacerla mía.
Basta de tonterías, simplemente me acabo mi trago y me voy. Los hombres ya se han ido y Sofía viene de vuelta a la barra. Mientras busco mi billetera para pagar, siento que ella está cerca a la salida, pero sorprendentemente, la cierra con seguro y cambia el letrero. "Closed". Es imposible y una simple fantasía lo que pasa por mi mente.
-No te vayas, espera que voy a cerrar caja y nos podemos hacer compañía mientras tanto.- Dice con una sonrisa algo picara.
Acepto extrañado, me siento nuevamente en la banca, mirando el fondo vacío del vaso. Sofía lo llena mientras me dice - Este va por cuenta de la casa.- Un trago gratis y una situación extraña, ¿Que más puedo pedir en una noche de Miércoles?
La miro mientras llena un cuaderno con las cuentas del día y ella me devuelve la mirada... no cruzamos palabra alguna pero ella sonríe mientras lo hace. Realmente no se que pensar, podría acercarme e intentar besarla, me gustaría ver su reacción cuando mis manos acaricien su espalda, pero no seria yo mismo. Permanezco sentado lamentándome por ser tan patético y dando vueltas a la situación dentro de mi mente. El sonido de un golpe me saca de mi letargo, Sofía intenta cerrar la caja registradora pero parece estar trabada. -Ven ayudame a cerrar esto, no logro hacerlo.- Que excusa tan estúpida para hacer que me acerque, pero no lo dudo ni un segundo, me esta seduciendo, y no me voy a hacer el difícil.
Su aroma se percibe a medida me acerco por detrás, ella no se voltea, como si estuviera intentando hacer fuerza sobre la maquina registradora, mientras la rodeo con mis brazos y sin resistencia alguna introduzco mi nariz en su cuello. Ella lo pidió y va a recibir lo que quería. Huele como la lluvia que cayó durante la primera parte de la noche, sin aromas dulzones que me alborotan la alergia ni perfumes que confundan su olor natural- Es ella, simplemente, la lluvia que resbaló por su cuello y ha quedado impregnada. La volteo para ver sus ojos escondidos tras esos lentes, y por un momento podría jurar que los vi cambiar de color. Debe ser la emoción del momento o los tragos, siendo esto último lo mas probable. La beso, sus labios no tienen sabor alguno, naturalidad para todo, y aunque se nota que usa maquillaje, su labial no me deja ningún sabor, solo sus labios, insípidos pero que por algún motivo no puedo separar de los míos. Me muerde suave y torpemente, como si quisiera parecer una Femme-Fatale, pero no le doy importancia a eso, sencillamente la monto sobre la barra y desabotono su uniforme agresivamente. Basta de juegos mujer, hoy vamos a follar, disfrutaremos y cada uno se irá por su camino.
Sus pechos quedan al descubierto inmediatamente, como lo había notado, no lleva nada bajo la blusa. Los beso y muerdo sus pezones, los acaricio con ambas manos y utilizo mi lengua. Se lo que le gusta por sus gemidos. Arranco su cinturón con un solo movimiento y puedo ver cierto temor en sus ojos por mi violencia, pero le gusta y no va a hacer nada por impedírmelo. Mete su lengua en mi boca sabiendo que este encuentro solo se dará una vez, que no se repetirá y no volveremos a vernos. Una sola vez y se abandona a todas sus perversiones reprimidas. Esta noche va a ser toda una puta y va a disfrutarlo.
Ella también sabe usar la violencia. Arranca mi camisa y la bota al suelo con furia, mientras clava sus uñas en mi espalda al sentir como la penetro por primera vez. Y una y otra vez. Se caen las botellas de la barra debido a los embates sexuales. Le gusta, y a mi también Sentir su piel, la piel de una extraña que no voy a ver nunca más. Sin remordimientos de ninguna clase. Solo dos personas que se desean. No te amo, es mas, no se ni el uno por ciento de tu vida y no me importa conocerlo. A ti tampoco te importa mi pasado, mis traumas ni mis deseos. No me importa saber porque tienes esa cicatriz en el hombro derecho, ni que significa ese tatuaje árabe en tu nuca. Estamos cumpliendo con nuestras necesidades más básicas y lo estamos haciendo muy bien.
Suena su celular y ella lo apaga rápidamente, no quiere ser interrumpida por su novio, su madre, su amiga o su confidente, quiere entregarse a este extraño, sin obligaciones ni compromisos- Pasión animal, nada más.
Duramos media hora tirando, follando, no amándonos, simplemente compartiendo placer. ella se viste y se dirige al cuarto de empleados. Mientras la veo alejarse, ella voltea sobre su hombro y me mira diciendo gracias con sus ojos, sin cruzar ninguna palabra. Cuelgo mi camisa sobre mis hombros y pongo mi abrigo cubriéndome preparándome para el frío de la noche. Enciendo mi cigarrillo por fin, ese que fue negado por las dos mujeres que me atendieron, una con alcohol y la otra con sexo. Abro la puerta y por un momento siento su mirada en mi cuello, pero me resisto a voltear, es mejor así, sin despedidas ni cortesías de ningún tipo. Adiós para siempre Sofía.
martes, 9 de junio de 2009
Little Redblood Riding Hood

Tus labios, rojos como la caperuza que usas, desatan en mi los sentimientos mas carnales, quisiera besarlos, recorrer con mi lengua toda tu boca muy despacio, sentir cada uno de los latidos de tu corazón mientras recorro tu cuerpo con mis garras, respirar lentamente por tu cuello y perderme en tu pelo negro, negro como la penumbra solitaria de mi caverna, mientras te hago el amor durante toda la noche.
Me atormenta que no conozcas verdaderamente a esa mujer a quien llamas dulcemente Abuela, esa anciana que bajo ese manto de ternura esconde un ser realmente malvado, un verdadero demonio, capaz de acabar con el brillo que despiden tus ojos negros. Se de sus intensiones, la he oído hablar constantemente con tu madre, se de los planes que manejan para tu vida, y no voy a permitir que te alejen de mí. El sentimiento que llena de fuego mis entrañas cuando veo que quieren hacerte la esposa de ese cazador mal nacido, aquel que durante décadas ha exterminado a los de mi especie, me lleva a la locura.
No puedo solo observar como te preparan para ser su mujer, debo hacer algo. No voy a dejar que vivas tu vida al lado de otro, sabiendo que eres mía. Se de los tratos que han hecho durante años, se como ella se entregaba a él durante largas noches, sus gemidos se escuchaban desde kilómetros en la soledad silenciosa del bosque. No es posible quedarme quieto sabiendo que él espera poseerte, que desea contaminar tu cuerpo con su presencia, ese cuerpo que se ha mantenido blanco y casto, impoluto de todas las maneras, ese cuerpo que espero sea para mi y nadie más. Estoy dispuesto a arriesgar todo lo poco que tengo, piel, garras y colmillos, por salvarte de ese maldito, ese verdadero lobo con piel de oveja y de su cómplice, la maldita vieja ramera que se esconde tras esas canas. Voy a raptarte, llevarte lejos donde podamos vivir tranquilos, donde pueda hacerte el amor durante horas y horas, donde me pueda convertir en tu esclavo, un lugar lejano, donde aprendas a amarme de la misma forma que yo lo hago. Puede ser una casa con las típicas verjas blancas, rodeada de un camino de arbustos, o tal vez un lugar oscuro y desierto, lejos de todo, para que podamos soltar nuestros deseos mas terrenales, donde pueda hacerte toda una mujer, un lugar privado, solo para nosotros dos.
Quiero que despiertes de ese sueño que te han vendido, ese lavado cerebral planeado desde hace años entre el cazador y tu abuela, quiero que borres de tu mente esa imagen del lobo sanguinario y asesino, para que veas la verdad del asunto y te des cuenta de cual es el malo de la historia. Este lobo esta listo para desbaratar todo el esquema asqueroso que llevan maquinando durante mucho tiempo, tal vez antes de tu nacimiento. Siento ganas de vomitar al imaginarte desnuda a su lado, y él admirando tus senos, aquellos que parecen esculpidos en el mas puro de los mármoles, no puedo dejar que esto suceda.
He decidido acabar con este plan diabólico esta misma noche, ir a enfrentar a esa anciana. Atravieso el bosque lo más rápido que mis patas lo permiten, mientras siento que mi corazón sale disparado por mi boca, impulsado únicamente por el amor que siento por ti, por esa inocencia que veo en tu rostro, guiado por la furia visceral que despierta el imaginarte en el lecho con otro. Durante mi recorrido me imagino a tu lado, abrazándote por siempre, besando esos labios como si no hubiera un mañana, acariciando cada espacio de tu hermoso cuerpo, haciéndote desear que las noches fueran eternas, noches de pasión sin control ni restricciones, donde nuestras almas se conviertan en una sola.
Ya puedo observar a lo lejos la cabaña de la vieja. Las luces están apagadas, y no se escuchan los asquerosos ruidos amatorios que emite en sus encuentros con sus múltiples amantes, por lo visto está sola. Disminuyo el paso para no ser detectado, la luna parece dar su bendición a mis acciones de esta noche, pues se oculta tras unas nubes que cubren de oscuridad la noche. Mi respiración es agitada por el recorrido frenético, la emoción que siento se refleja en mis venas, a punto de estallar por el flujo de sangre, sangre que con gusto derramaré hasta la última gota con tal de salvarte de este destino que han marcado.
Intento calmarme antes de entrar a la guarida de esta bruja, y aunque la he estado vigilando, tengo que estar tranquilo para realizar mi próximo movimiento. Empieza a llover ligeramente, pero a lo lejos observo los rayos de una tormenta, es mejor, así no se escucharan los gritos de la anciana mientras la envío al infierno. El aire toma un aroma peculiar, se percibe la muerte acercándose, ese frío mortal que invade la atmósfera cuando esta por hacerse justicia. Lentamente y sin ruido, abro la ventana que conduce al sótano.
Mojado, me deslizo por ella, dejando un camino de agua por la alfombra del oscuro cuarto y mientras cierro nuevamente mi vía de entrada para no despertar sospechas, observo la decoración inusual de la habitación. Una mesa de madera sobre la cual se ven marcas de arañetazos, correas de cuero dispuestas de forma que podrían asegurar el cuerpo de una persona a la tabla, forzándola a yacer acostada en ella con las piernas abiertas. Cadenas, látigos, falos de madera, máscaras y demás elementos sadomasoquistas confirman mis sospechas, esta mujer no es para nada la tierna abuela que tu crees. No hay muestras de fluidos corporales, por lo tanto sospecho que no han sido utilizados recientemente, eso, o puede ser una obsesionada por la limpieza, pues no se ve polvo en ninguno de los elementos de la habitación. Solo el pensar que esta mujer quiera entregarte al que ha sido su amante en este lugar por tantos años me revuelve el estómago.
La puerta que lleva al primer piso esta cerrada, pero sin asegurar, al abrirla observo que las escalas son en concreto, por lo tanto no me preocupare por el ruido característico de la madera que pueda despertar a "la abuelita" mientras asciendo por ellas. La escalera conduce a la cocina, que a diferencia del sótano, no tiene nada en particular, frascos de conservas en los anaqueles, libros de recetas sobre la mesa, lo usual. Busco la gaveta de los cuchillos, pero no porque quiera usarlos en contra de la mujer, quiero quitarle cualquier posibilidad de defenderse, y un arma en sus manos podría ser un problema. Guardo todos los elementos cortantes en una bolsa que encuentro a la mano y los oculto en el horno, silenciosamente, aunque la lluvia de la noche borra cualquier ruido que pueda hacer por descuido. Observo de reojo la ventana y me parece verte a lo lejos, es mi imaginación. Te he visto caminar tantas veces por el camino que conduce a esta casa por el bosque, envuelta en tu caperuza roja, deseando que te dirigieras a mis aposentos, en vez de a este lugar, donde se respira traición y engaño. Me gustaría tenerte en mis garras en este momento, pero para eso ya habrá tiempo, tiempo para amarte. Por ahora debo concentrarme en mi misión.
Camino por el pasillo que me lleva a la habitación principal, la lluvia arrecia cada vez más, y temo que la vieja se despierte y reaccione a mi visita. Abro la puerta lentamente, pensando que voy a hacer cuando la vea, pero mi reacción no es la que esperaba. Allí esta ella, duerme profundamente, sus ronquidos eran imperceptibles por el ruido de la tormenta, al verla desde tan cerca no parece la mujer malvada que ha fraguado durante años la entrega de su nieta al cazador, incluso siento por un leve momento que lo que estoy por hacer no es lo correcto, pero nuevamente te imagino siendo besada por esos labios y mis dudas se despejan. Podría morderle el cuello en un instante y dejarla desangrar, pero temo que si tú ves esa imagen, no podrías sacarla de tu mente. No, no quiero que sufras, te amo tanto que no quiero contaminar tus recuerdos con la sangre de esta anciana. Tomo una almohada que está en el piso, al lado de su cama y aprisiono su cara con ella. Sus manos se mueven erráticamente, confundida por la sensación de ahogo. Nunca había matado a nadie por motivos diferentes a comida o defensa de mi territorio, el sentir una vida que se escapa por mis manos es algo horrible, pero cuando se que es para que podamos estar juntos no lo dudo. No puedo impedir que las lágrimas salgan de mis ojos. Mantengo la presión hasta que deja de moverse, pero aun después que han terminado sus espasmos, no soy capaz de retirar la almohada. No quiero verla, su cara debe ser una imagen espantosa. Si soy un lobo, pero no soy un ser sediento de muerte y sangre. Envuelvo su cuerpo en las sabanas, con cuidado de no ver su expresión por error.
Mientras cargo su cadáver me veo en un espejo y me sorprendo llorando. La lluvia esta finalizando su caída, debo apresurarme para enterrar a la mujer aprovechando que la tierra afuera esta mojada. Salgo por la puerta principal, mirando a todos lados, los nervios no pueden apoderarse de mí en este momento, no cuando he logrado detener ese destino cruel que te esperaba. Mientras entierro el cuerpo no puedo dejar de pensar en ti, Caperuza, en como algún día podremos estar juntos, enseñarte el amor que por ti siento. Imágenes pasan por mi cabeza, amanece y pronto vendrás a mí, como todos los sábados, caminando sensualmente por ese camino empedrado, con tu canasta de regalos para tu ahora difunta abuela, que cargabas sin saber lo que ella esperaba hacer contigo. Las aves del bosque cantan, anunciando la salida del sol, y aunque la tormenta fue bastante fuerte, no se siente frío, al contrario, una calida brisa recorre el lugar.
Vuelvo a entrar a la casa, cuidando no ensuciar nada, no quiero dejar huellas de mi presencia para el momento de tu llegada. Camino nuevamente hacia la habitación principal, busco en los armarios sabanas nuevas para arreglar la cama, al abrir los cajones encuentro gran cantidad de juguetes sexuales de la abuela, de verdad la mujer sabía como disfrazarse para engañar tus ojos. Estoy seguro que cuando te regalo tu capa roja lo hizo para satisfacer las fantasías fetichistas del cazador, a quien te prometió hace años. Encuentro unas sabanas de seda blancas, con las cuales ordeno la cama y me acuesto en ella para esperarte. Por fin vas a conocer la verdad y estaremos juntos para siempre.
Ya ha amanecido, y si tus costumbres son las mismas que he venido observando desde hace largo tiempo, debes estar por llegar. Arropo mi cuerpo cuidando no dejar ninguna parte al descubierto, pues quiero hablar contigo y explicarte la historia completa sin que me veas, para que entiendas mis argumentos y comiences a enamorarte de mí de una vez por todas y para siempre. Te he salvado niña, te he salvado. Escucho tus pasos acercándose por el camino de grava, lentos, seguros, alegres y excitantes. Estoy seguro que cargas la canastilla en tu antebrazo izquierdo, mientras buscas las llaves en el bolsillo derecho de tu caperuza roja. Oigo como giras el seguro de la puerta y temo que los latidos de mi corazón me delaten. Abres la puerta, siento como tu presencia calida llena la casa de paz y amor, tu pureza es lo que me ha enamorado. Mientras dejas la canasta en la cocina, mi respiración se acelera, siento que me ahogo bajo estas sabanas. El tiempo parece congelarse, es una eternidad el camino hacia la habitación, falta poco para que seamos uno y la espera es interminable. Entras a la habitación y esta se llena con tu aroma, ese aroma a flores silvestres, a vainilla, es el verdadero aroma de una diosa.
-Abuelita, buenos días, te he traído lo que tanto te gusta, lo he dejado en la cocina como siempre. ¿Como siguió tu asma?
-Bien Caperuza, ya estoy mejor, pero siéntate a mi lado, tengo algo muy importante que decirte.- Finjo la voz lo mejor que puedo y la emoción de tenerte cerca me hace temer que voy a delatarme antes de tiempo. Siento como obedeces y te sientas junto a la cama, es casi imposible luchar contra el impulso de salir de mi escondite y besar tu boca.
-¿Que tienes que decirme?, abuela, me estas poniendo nerviosa. Y me estas mintiendo, tu asma no ha mejorado, tu voz se oye peor que nunca.
Me has descubierto, estoy seguro, pero tengo que hacerlo lo mejor posible para que me creas.
-¿Conoces al cazador que frecuenta mi casa? Tu madre y yo te hemos comprometido con él, van a casarse muy pronto.
-Abuela, no es justo, él es mucho mayor que yo, no podría vivir con alguien así. Además, estoy enamorada de alguien más.
Escuchar eso de tus labios paró mi corazón. ¿Quien es ese hombre? Es imposible, si conozco todos tus movimientos, no es cierto, debes estar mintiendo, Caperuza dime que es una mentira, que lo que acabo de escuchar no es cierto, Caperuza, yo soy quien te ama y tu me vas a amar cuando me conozcas.
-¿Como que estas enamorada de otro hombre? ¡¡¡Exijo de inmediato que me digas quien es!!!
-Es extraño, puede que sea una fantasía, pero desde hace bastante tiempo me siento observada en todo momento, siento que nunca estoy sola. A mi puerta constantemente llegan flores y chocolates. En las noches se que hay alguien que me acompaña, me vigila, me cuida, y secretamente me desea...
El oír esto me congeló aún más, como es posible que supieras que existo, como pudiste darte cuenta de este lobo que te ha amado en silencio durante tanto tiempo.
-Es imposible, no puedes amar a nadie más, es... es.....
-Es cierto, lo amo como se que él me ama. Como se que tú me amas. Lobo, sal de ahí, quiero verte por fin, quiero ver la cara de aquel que mató a mi maldita abuela para salvarme. Lo se todo....
He muerto, mi corazón no bombea mas sangre, es eso y lo que estoy oyendo no es cierto. Con la respiración contenida y los ojos cerrados, retiro las sabanas de seda blancas, para admirarte por primera vez de cerca, ver tu rostro de ángel, ver tus labios rojos, ver tu pelo negro, mirarte a los ojos y decirte te amo frente a frente, pero al abrir los ojos lo que veo sobrepasa cualquier sorpresa. Estas sentada frente a mí, con las piernas cruzadas de la manera más sensual que he visto en mi peluda vida, desnuda, cubierta solamente por la caperuza roja, tus senos perfectos sobresalen ligeramente por la abertura de la prenda. Nunca había visto la perfección cara a cara y no puedo dar crédito a mis ojos.
-Lo se todo, Lobo, lo se todo. Mi mamá confesó hace un tiempo, ella me dijo lo que mi abuela pensaba hacer y desde entonces he estado alerta a tus movimientos.
-Pero como, es imposible que supieras que he estado cerca, nadie se pudo haber dado cuenta.
-No seas idiota, subestimas la percepción de una mujer. Desde que era una niña me he dado cuenta que me persigues, he visto todo lo que haces por mi, como me observas en las noches, como cuidas de mi en esos largos paseos por el bosque, por eso siempre camino por el mismo sitio, recorriendo los mismos pasos, esperando que me veas, me desees como yo te deseo ahora. Por eso he dormido desnuda desde hace años, sin importar el frío de la noche. Te he soñado desde hace tiempo, de igual forma que tú lo has hecho y ahora estaremos juntos...
Acércate a mi cuerpo Caperuza, deja que por fin pueda tenerte, regálame esos labios, déjame tocarte completamente, permíteme amarte como siempre lo he soñado.
Boom.... boom... dos cañonazos, dos ensordecedores disparos fueron lo ultimo que escuche, y mi ultima imagen fue ver desvanecerse el brillo de los ojos de Caperuza. El cazador la había seguido, cansado de la espera había ideado atacarla esa mañana en el bosque, hacerla suya de una vez por todas, pero había esperado que saliera de la casa de su abuela. Al ver la demora de mi amada, entró silenciosamente y escucho toda nuestra conversación. La primera bala destrozo su vientre desnudo, al igual que mi corazón, pude sentir como se detenía al verla morir. La segunda partió mi cráneo en dos, pero ya no importaba, en menos de un segundo había perdido la mujer que en silencio había amado durante tanto tiempo.






