viernes, 30 de enero de 2009

Mysterious J


Tantas cosas que quisiera hacerte Mysterious J, no quiero abandonar la obsesión de pensar constantemente en ti, Mysterious J.


Me gustaría desnudarte lentamente, Mysterious J, escribir con mis manos en tu cuerpo, Mysterious J, besarte eternamente, entrelazar mi cuerpo con el tuyo, Mysterious J.


Raptarte y escaparme contigo,Mysterious J, embriagarme hasta perder el sentido y despertar a tu lado, Mysterious J, ocupar un espacio en tus sueños,Mysterios J.


Pero a estas alturas todo esta dicho Mysterious J, nuestros caminos que un día se encontraron hoy se separan, nuestros objetivos son diferentes Mysterious J. No tengo mas que agradecerte dejarme compartir breves instantes contigo, Mysterious J.

No se en que momento me enamore Mysterious J, pero desafortunadamente no fui correspondido, Mysterios J. No puedo sufrir mas esto Mysterious J, pero en el fondo de mi alma, espero que nuestros caminos vuelvan a juntarse en algún punto Mysterious J. En un punto donde las cosas estén a mi favor. Gracias, gracias por todo Mysterious J.

miércoles, 21 de enero de 2009

Eternamente


Es complicado decirlo, es muy difícil tener el valor, el coraje de desnudar el alma frente a otra persona, muchas veces por miedo a una respuesta desconocida pero muchas veces más, por el miedo a una respuesta conocida pero no deseada. Mientras paseo por la red esperando encontrarme con ella como quien camina por una plaza horas y horas, anhelando ver aquella cara conocida, mi mente establece conexiones de como serian las consecuencias de recibir esa respuesta, arma un rompecabezas de millones de piezas, calcula combinaciones y permutaciones con miles de posiblidades, se deja llevar por la imaginación de un estado diferente pero siempre llega a un punto muerto, un camino sin salida. Esa repuesta ya es conocida y no es la que funciona como entrada a ese algoritmo de posibilidades, es aquella respuesta que para el tiempo y congela el corazón, es esa respuesta que sin la necesidad de utilizar palabras cambia el sentido de las cosas en un solo instante. Es esa respuesta que rompe toda posibilidad, todo marco de ideas, que acaba con cada teoría e hipótesis formulada, es esa respuesta que muy en el fondo, guardaba la esperanza de no oír nunca más.

Pero aún así, sabiendo que la posibilidad es mínima por no decir que inexistente totalmente, prefiero estar cerca de esta forma que no estar de ninguna otra, se que no es fácil de entender, pero el solo hecho de conocer un ser tan hermoso tanto por dentro como por fuera, anima mi alma atormentada, saber que al menos cuento como alguien que ha existido en su vida, incondicionalmente estaré a su lado, fiel, pero sin esperanzas de ninguna índole. Prefiero acompañarla como un fiel escudero que abandonarla a sus suerte, recorrer ese camino detrás de ella ya que no puedo a su lado, conformarme con una mirada, una sonrisa, un suspiro.

Dentro de mi sabía la respuesta de antemano, es como un don de clariaudiencia, saber que me va a decir, sentir ese timbre de voz, esa voz que con solo imaginar llena de calidez el ambiente, que sube la tensión de un momento a otro; la expresión en sus ojos, esos ojos que logran cambiar la frialdad de un ser como yo, que son capaces de hacerme olvidar tantas cosas con una sola mirada. Esa respuesta que se sabe sin ningún esfuerzo pero que desarma ese castillo de naipes armado con manos ganadoras de la partida. Lo acepto, soy culpable de sentirme así, pero como no serlo cuando se conoce a alguien lleno de cualidades que matan y defectos que atraen aún más, esos imperfectos que hechizan cuando no se buscan y terminan hipnotizando.

Aún así, sabiendo que todo es tal cual y como lo esperaría con el pesimismo característico de quien lleva a cuestas un dolor crónico, sabiendo que en un abrir y cerrar de los ojos del tiempo han transcurrido los segundos desde que vi por primera vez esa sonrisa, esa mirada, esa presencia. Sabiendo que todo es igual que antes y diferente al mismo tiempo, estaré ahí eternamente, estaré ahí hasta el final de los días. No espero cambiar las cosas, se que no sera así, me gusta la situación tal cual está, imperfecta y bizarra, cambiante en cada paso, llena de sorpresas, dolor y alegría en cada curva del camino. Al fin y al cabo, me he alimentado del sufrimiento por tanto tiempo que no seria yo mismo de otra forma.

domingo, 18 de enero de 2009

Sentido de culpa



Otra vez. Dije muy dentro de mi que no volvería a pasar, que esto no era el motivo por el cual estaba acá. Pero esta pasando.
Me cuesta aceptarlo luego de tantas y tantas historias, después de haber estado al borde de la locura cuando me di cuenta que era real, que aquellas imágenes borrosas que creía sueños provocados por los excesos de alcohol, eran totalmente ciertas y sus consecuencias también llegaban a serlo.
Esta mañana despierto nuevamente como tantas otras veces, con mareos, con la sensación de haber sobrepasado los limites que mi organismo es capaz de soportar, deseando tener la facultad de arrancar mi cabeza y ponerla en agua fría. La luz cada vez es mas brillante y molesta, como si quisiera atravezarme de una vez por todas, como un complejo de culpa que no se va por mas que se ofrezcan excusas. Tengo miedo de abrir los ojos y ver la escena que he presenciado en tantas ocasiones y trato de palpar entre las sabanas los rastros de la noche anterior, rogando con encontrarme solo, en mi cama, sin nadie alrededor, ninguna víctima de mis acciones por la cual tenga que desaparecer nuevamente, empacar y rehacer lo poco que me ha dejado el destino. Con un movimiento lento y temeroso, encuentro lo que tanto deseaba no encontrar, las sabanas están húmedas y frías, un olor férreo invade la habitación y mis dedos están pegajosos, tomo la decisión de afrontar ese demonio a mi espalda y decido abrir los ojos y ahí esta: La víctima que sació mi sed, mi sed de sangre.

Impulsivamente salgo de mi cama, un acto reflejo que se ha desarrollado a través de años y años de huidas instantáneas en la oscuridad de la noche, en la penumbra del amanecer o a plena luz del medio día. Observo su cara por primera vez concientemente, es joven como tantas que han sufrido bajo el deseo de mis manos. Es bella, pero no solo físicamente, prefiero pensar que mientras estuvo viva fue drogadicta, alcohólica o puta, lo que me hace sentir menos culpable en ocasiones pero este no es el caso, ahora la veo bella desde adentro, incluso en esta escena que haría a Jack El Destripador devolver su estómago. Esa belleza que inspiraría a entregarme de una vez por todas, de cesar con este circulo de muerte, terminar con esta farsa y descansar por fin. He acabado de nuevo con un ser puro y mi castigo sera inmenso y doloroso pero no llegara por las manos de un hombre, de un dios o un demonio, mi castigo estará por siempre en mi cabeza, rondando, torturando, esperando el momento justo para explotar cuando menos lo espere.

Luego de un baño minucioso cubro mi cuerpo desnudo con la ropa que tengo guardada en una bolsa especial para la próxima tarea, como ya lo dije,después de tanto tiempo de estar haciendo esto se crea una rutina. Limpio hasta el ultimo rincón del cuarto como si se tratara de un quirófano, y en parte lo es; una morgue, una camilla de disección en la cual procederé a desaparecer lo poco que ha quedado de la mujer. Su rostro sigue siendo hermoso, aun después de estar manchado por su propia sangre proveniente de un profundo corte en el cuello, su pelo negro que parece llegar a la altura de la cintura se encuentra enredado por los acontecimientos de la noche anterior. Saco mis herramientas, las únicas que han sido testigos de cada una de las canalladas que he cometido, un corte aquí, un corte allá, y en menos de una hora tengo el cuerpo sellado al vacio. La sensación de culpa ha ido disminuyendo y se lentamente se ha convertido en el placer que me produce siempre, ni la bestia en mi interior goza tanto como yo en el momento posterior a una masacre. Su cabeza la dejo sobre la mesa, quiero observar ese rostro que en alguna oportunidad estuvo adornado por una sonrisa por ultima vez, deseo abrir sus ojos, como si pudieran observarme, pero me abstengo. Empaco lo poco que hay en mi habitación y envuelvo las bolsas en las sabanas que alguna vez fueron blancas, con el cuidado de no dejar ningún tipo de huellas, hasta ahora nunca lo he hecho, pero en el menor descuido podría revelar quien soy realmente. Meto su cabeza con precaución, de tal manera que pueda verla y me imagino como debió ser su sorpresa al ver al animal, a ese demonio que acecha desde la oscuridad, ese mismo demonio que llevo dentro y se encarga de liberarse y permitirme ser quien he sido desde siempre, liberarse y ser él mismo, liberarse y ser yo mismo, liberarse y dejar que seamos uno solo.