No es el apetito desmesurado por la comida, no, es el exceso de hambre hacia una persona, el deseo incesante de estar junto a ella, la dependencia, el vicio. De solo pensar en ella sentir como sudan las manos y el estomago se revuelve. De solo imaginar perderla, los ojos se cierran y ven la muerte.
Es absorber su tiempo, absorber su espacio, absorber su libertad... absorber su alma. Esa es la verdadera gula, la que impide separarse, la que no permite sostener un pensamiento sin ver su cara, la necesidad de hablar, de oír su voz, la sed por una mirada, por una sonrisa, por un beso distante.
Es ahogar toda posibilidad de separación, es terminar con toda individualidad. Alimentar la manía hasta el punto de la saciedad, sentirse enfermo y nauseabundo de su sabor, pero seguir deseándolo. Cuando no es posible calmar la obsesión y es necesario agotar su fuerza vital, acechando cada minuto, cada instante, llegar a los limites de la sanidad y atravesarlos de un solo empujón.
Aspirar su aroma en cada respiro, inyectarse de su presencia como un junkie a su dosis diaria de heroína, y padecer la abstinencia cuando no es posible conseguir un poco de su vida. Esa es la gula, la sed por un alma. Es el caminar necesitando desesperadamente algo que recuerde a ese ser, mas que alimento físico, es alimentar la dependencia hacia alguien, que así se vea satisfecha por breves momentos, siempre se generara mayor necesidad, una necesidad enfermiza, una necesidad de besar, de acariciar, de desgastar su piel contra la propia, de ver su ultimo suspiro antes de caer dormida. Y aun así, entrar en sus sueños, estar en cada segundo de sus pensamientos.
Aspirar su aroma en cada respiro, inyectarse de su presencia como un junkie a su dosis diaria de heroína, y padecer la abstinencia cuando no es posible conseguir un poco de su vida. Esa es la gula, la sed por un alma. Es el caminar necesitando desesperadamente algo que recuerde a ese ser, mas que alimento físico, es alimentar la dependencia hacia alguien, que así se vea satisfecha por breves momentos, siempre se generara mayor necesidad, una necesidad enfermiza, una necesidad de besar, de acariciar, de desgastar su piel contra la propia, de ver su ultimo suspiro antes de caer dormida. Y aun así, entrar en sus sueños, estar en cada segundo de sus pensamientos.
La gula, no se satisface hasta que uno de los dos muere, y si sigo escribiendo estas lineas, ¿Quien piensas tu que ha sido la víctima?

