
Nuevamente por las tierras literarias, letras, puntos y comas, armados de valor como un ejército que lucha contra la locura, una expedición suicida hacia la sanidad mental, un salto al vacío desde el abismo de la normalidad. Nuevamente, los pensamientos toman forma de palabras, moldean su esencia en torno a un sentimiento profundo, el cual esta vez, no va a tratar sobre una mujer y el deseo de estar con ella por el resto de la existencia mortal o incluso inmortal. Tampoco se va a tratar de los instintos asesinos del demonio que habita en la mente, que flaquea con una falsa conciencia ante el llanto lastimero de sus víctimas. No, esta vez se trata de una reflexión al interior de la poca cordura que habita esta existencia, este pedazo de carne con un poco de razón. No siempre el personaje es solo ficción, no siempre la locura queda solo en la imaginación del escritor. Al contrario, esa ficción viene de una realidad mental, de un sentimiento encarcelado, de una pasión interior. No en cada ocasión, se presenta la oportunidad de desahogarse simplemente, sin recurrir a tragedias sangrientas o lastimeros sollozos de amores no correspondidos, el solo hecho de escribir lo que aparezca, sin aspirar a causar el menor agrado o repulsión en el accidental lector. Esta vez, la mente consciente toma el mando de los dedos que escriben estas lineas, sin ningún tipo de estimulo externo o ingrediente etílico, simplemente la sed de tranquilidad. Si, esta vez es tranquilidad y no el trio funesto de estados D, Depresión, Desesperación y Desilusión, en esta extraña publicación el motivo es de limpieza mental, como cuando se hace el aseo general de una morada eliminando la basura y la antigüedad para dejar espacio a nuevas cosas. Son ideas que se crían al interior de un cerebro con leves pero recurrentes ataques de locura, una terapia de sanación consistente en arrancar la maleza intelectual de tormentos inconexos, simples alucinaciones cotidianas, un listado imperfecto como la vida misma de situaciones irrelevantes, pero que al irse acumulando van ejerciendo presión hacia las paredes del cráneo en sí, desbordando cada delirio como una hemorragia ótica.
Reflexiones, ideas y pensamientos, que van trazando diversos caminos desde el amor, la indiferencia y el odio, necesidad de limpiar la mente o de permitir que la histeria tome el control definitivo. La mente racional puede estar definitivamente en un estado psicótico y la realidad sea que la conciencia haya perdido su cordura, su sanidad, y mientras las letras fluyen y los párpados se entrecierran cansados de un día de vida normal, el cerebro de quien teclea adopte su cargo de mandamás y permita abrir la puerta a la verdadera personalidad, caótica y extrema, enredada cual laberinto de Knossos, donde se encierra la locura personificada en Asterión, el minotauro furioso y la lucidez toma su papel de Teseo, el supuesto héroe. Si en ese laberinto mental que crea el pensamiento consciente, la cordura, la normalidad, se ven derrotadas por la majestuosa locura, si el minotauro despedazase al héroe, si la esquizofrenia apoyara esa personalidad cada vez menos oculta y Asterión luego de acabar con Teseo, por fín abandonara las paredes de su cárcel, ¿Que implicaría?
Si esas ideas, misóginas o misándricas según el interlocutor de turno, fueran la verdadera personalidad y no una posiblemente falsa amabilidad, ¿Estaría fuera de orden? y si así fuera, porque se debe vivir en orden, ¿No es acaso el caos siempre mas atractivo ante los ojos del psicópata interior?
Inconexas, así son las ideas de la noche, simplemente un ejercicio mental para recuperar campo,, para aligerar cargas, para hacer espacio y poder continuar caminando, recorriendo, rondando, rodando. Esa es la acción, rodando, like a rolling stone. Simples, sencillas, caóticas, enredadas, pero sin importar su sabor, ideas. Una terapia mas efectiva en la soledad que la llamada deseperada al psiquiatra de turno de emergencia, acompañadas de insomnio y Wagner. Sin entender una palabra de alemán, simplemente permitiendo que las notas germanas de Parsifal inunden las calles de una población imaginaria, llenando con el agua de la incoherencia los empedrados caminos de la mente y el espíritu, hasta convertirlas en una Venecia del subconsciente.
¿Sería incorrecto confesar odio hacia el ser humano? ¿Desde que punto de vista se puede juzgar el desagrado hacia el prójimo? y aun mas allá si se disfruta ese rechazo hacia los demás, ¿Porque no cultivarlo? Si, son extremismos, pero existen en ese cerebro que dirige el escrito, están presentes en la vida de este cuerpo. ¿Porque callarlos?
Descanso, simple descanso, una puerta abierta hacia la expulsión de ideas.... pero, ¿Existirá de nuevo la posibilidad de cerrarla? Time will tell my friend, only time will tell. Por ahora, permitir que la opera invada el resto de sentidos que aún no han caído presa del cansancio. Buena noche...
Reflexiones, ideas y pensamientos, que van trazando diversos caminos desde el amor, la indiferencia y el odio, necesidad de limpiar la mente o de permitir que la histeria tome el control definitivo. La mente racional puede estar definitivamente en un estado psicótico y la realidad sea que la conciencia haya perdido su cordura, su sanidad, y mientras las letras fluyen y los párpados se entrecierran cansados de un día de vida normal, el cerebro de quien teclea adopte su cargo de mandamás y permita abrir la puerta a la verdadera personalidad, caótica y extrema, enredada cual laberinto de Knossos, donde se encierra la locura personificada en Asterión, el minotauro furioso y la lucidez toma su papel de Teseo, el supuesto héroe. Si en ese laberinto mental que crea el pensamiento consciente, la cordura, la normalidad, se ven derrotadas por la majestuosa locura, si el minotauro despedazase al héroe, si la esquizofrenia apoyara esa personalidad cada vez menos oculta y Asterión luego de acabar con Teseo, por fín abandonara las paredes de su cárcel, ¿Que implicaría?
Si esas ideas, misóginas o misándricas según el interlocutor de turno, fueran la verdadera personalidad y no una posiblemente falsa amabilidad, ¿Estaría fuera de orden? y si así fuera, porque se debe vivir en orden, ¿No es acaso el caos siempre mas atractivo ante los ojos del psicópata interior?
Inconexas, así son las ideas de la noche, simplemente un ejercicio mental para recuperar campo,, para aligerar cargas, para hacer espacio y poder continuar caminando, recorriendo, rondando, rodando. Esa es la acción, rodando, like a rolling stone. Simples, sencillas, caóticas, enredadas, pero sin importar su sabor, ideas. Una terapia mas efectiva en la soledad que la llamada deseperada al psiquiatra de turno de emergencia, acompañadas de insomnio y Wagner. Sin entender una palabra de alemán, simplemente permitiendo que las notas germanas de Parsifal inunden las calles de una población imaginaria, llenando con el agua de la incoherencia los empedrados caminos de la mente y el espíritu, hasta convertirlas en una Venecia del subconsciente.
¿Sería incorrecto confesar odio hacia el ser humano? ¿Desde que punto de vista se puede juzgar el desagrado hacia el prójimo? y aun mas allá si se disfruta ese rechazo hacia los demás, ¿Porque no cultivarlo? Si, son extremismos, pero existen en ese cerebro que dirige el escrito, están presentes en la vida de este cuerpo. ¿Porque callarlos?
Descanso, simple descanso, una puerta abierta hacia la expulsión de ideas.... pero, ¿Existirá de nuevo la posibilidad de cerrarla? Time will tell my friend, only time will tell. Por ahora, permitir que la opera invada el resto de sentidos que aún no han caído presa del cansancio. Buena noche...
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