miércoles, 13 de abril de 2016

Sumisión ante la brisa


Totalmente ciego y apenas puedo respirar a través de la máscara, para muchos la sensación no es agradable, sin embargo a mí me encanta... Estar a tu disposición con los movimientos restringidos y las cintas inmovilizando mis brazos y piernas como si se tratara de un potro medieval es un sueño. Tu tienes el control mi Ama y sabes sacar provecho de eso pero no ha sido fácil traerme a este punto y por eso te estoy tan agradecido. 

Cuando iniciamos la sesión tus instrucciones sobre cómo te excitaba hacer que me desnudara para tu deleite me ponían nervioso, esa seguridad con la cual ordenabas en que momento quitarme la ropa y en qué posición hacerlo me daban miedo al comienzo. Sin embargo mi ilusión era complacerte Ama, que sintieras placer de tener poder total sobre mi...tus caricias me iban excitando cada vez más. Esas caricias autoritarias pero a la vez suaves, utilizando texturas diferentes desde la suavidad de la pluma hasta la rigidez de la fusta hicieron que mi excitación subiera cada vez más, como lo sentiste cuando palpaste por primera vez mi erección sobre la ropa interior, tu mirada en ese momento me indicó que estabas disfrutando mi verga parada...

Cómo amarraste mi cuerpo a la cama impidiendo que mis manos te acariciaran y aprovechaste para desnudarte y continuar aumentando la libido del momento, mientras mi piel ardía al sentir tus uñas ligeramente largas rasgando suavemente mi piel, jugueteando con mi pecho y pellizcando mis pezones.  Tu boca esquivando la mía a cada intento que hice de besar tus labios, tu lengua bajando por mi cuello, seguida de una cachetada por insolente; supiste como poner a tu esclavo en su lugar, simplemente delicioso...

Una vez ambos desnudos cuando pusiste la máscara que me cegaba y solo permitía que mi boca estuviera a tu disposición, en ese momento que estuve totalmente vulnerable a tus caprichos, justo ahí decidiste amarrar mis huevos y supe que negarías mi orgasmo hasta que estuvieras satisfecha, en ese instante me rendí a ti Ama. Tras todo ese tiempo sintiendo tus dedos en mi piel, tus manos masturbándome sin compasión, sintiendo como crecían mis cojones bajo tus caricias, llenándose de leche que solo tu liberarías. Creía que no podría aumentar mi excitación y fue ahí cuando me sorprendiste sentándote en mi cara, totalmente desnuda, y permitiste que saboreara tus jugos, cálidos, salados, la ceguera era una tortura excitante ya que me hubiera encantado ver tu sexo cerca de mi boca...tus gemidos delataban cuanto estabas gozando conmigo como tu esclavo. 

Aún siento tu humedad en mi lengua y de sólo pensarlo derramo gotas de semen, esas que impediste que salieran de mi con tus nudos, gotas que pertenecen a ti y que guardo hasta el momento en que nuevamente me des permiso de tener un orgasmo y de honrarme regalándome uno tuyo mientras me follas con tu consolador favorito y me obligas a besar tu clítoris, añoro estar a tu completa disposición Ama mía.

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