domingo, 18 de enero de 2009

Sentido de culpa



Otra vez. Dije muy dentro de mi que no volvería a pasar, que esto no era el motivo por el cual estaba acá. Pero esta pasando.
Me cuesta aceptarlo luego de tantas y tantas historias, después de haber estado al borde de la locura cuando me di cuenta que era real, que aquellas imágenes borrosas que creía sueños provocados por los excesos de alcohol, eran totalmente ciertas y sus consecuencias también llegaban a serlo.
Esta mañana despierto nuevamente como tantas otras veces, con mareos, con la sensación de haber sobrepasado los limites que mi organismo es capaz de soportar, deseando tener la facultad de arrancar mi cabeza y ponerla en agua fría. La luz cada vez es mas brillante y molesta, como si quisiera atravezarme de una vez por todas, como un complejo de culpa que no se va por mas que se ofrezcan excusas. Tengo miedo de abrir los ojos y ver la escena que he presenciado en tantas ocasiones y trato de palpar entre las sabanas los rastros de la noche anterior, rogando con encontrarme solo, en mi cama, sin nadie alrededor, ninguna víctima de mis acciones por la cual tenga que desaparecer nuevamente, empacar y rehacer lo poco que me ha dejado el destino. Con un movimiento lento y temeroso, encuentro lo que tanto deseaba no encontrar, las sabanas están húmedas y frías, un olor férreo invade la habitación y mis dedos están pegajosos, tomo la decisión de afrontar ese demonio a mi espalda y decido abrir los ojos y ahí esta: La víctima que sació mi sed, mi sed de sangre.

Impulsivamente salgo de mi cama, un acto reflejo que se ha desarrollado a través de años y años de huidas instantáneas en la oscuridad de la noche, en la penumbra del amanecer o a plena luz del medio día. Observo su cara por primera vez concientemente, es joven como tantas que han sufrido bajo el deseo de mis manos. Es bella, pero no solo físicamente, prefiero pensar que mientras estuvo viva fue drogadicta, alcohólica o puta, lo que me hace sentir menos culpable en ocasiones pero este no es el caso, ahora la veo bella desde adentro, incluso en esta escena que haría a Jack El Destripador devolver su estómago. Esa belleza que inspiraría a entregarme de una vez por todas, de cesar con este circulo de muerte, terminar con esta farsa y descansar por fin. He acabado de nuevo con un ser puro y mi castigo sera inmenso y doloroso pero no llegara por las manos de un hombre, de un dios o un demonio, mi castigo estará por siempre en mi cabeza, rondando, torturando, esperando el momento justo para explotar cuando menos lo espere.

Luego de un baño minucioso cubro mi cuerpo desnudo con la ropa que tengo guardada en una bolsa especial para la próxima tarea, como ya lo dije,después de tanto tiempo de estar haciendo esto se crea una rutina. Limpio hasta el ultimo rincón del cuarto como si se tratara de un quirófano, y en parte lo es; una morgue, una camilla de disección en la cual procederé a desaparecer lo poco que ha quedado de la mujer. Su rostro sigue siendo hermoso, aun después de estar manchado por su propia sangre proveniente de un profundo corte en el cuello, su pelo negro que parece llegar a la altura de la cintura se encuentra enredado por los acontecimientos de la noche anterior. Saco mis herramientas, las únicas que han sido testigos de cada una de las canalladas que he cometido, un corte aquí, un corte allá, y en menos de una hora tengo el cuerpo sellado al vacio. La sensación de culpa ha ido disminuyendo y se lentamente se ha convertido en el placer que me produce siempre, ni la bestia en mi interior goza tanto como yo en el momento posterior a una masacre. Su cabeza la dejo sobre la mesa, quiero observar ese rostro que en alguna oportunidad estuvo adornado por una sonrisa por ultima vez, deseo abrir sus ojos, como si pudieran observarme, pero me abstengo. Empaco lo poco que hay en mi habitación y envuelvo las bolsas en las sabanas que alguna vez fueron blancas, con el cuidado de no dejar ningún tipo de huellas, hasta ahora nunca lo he hecho, pero en el menor descuido podría revelar quien soy realmente. Meto su cabeza con precaución, de tal manera que pueda verla y me imagino como debió ser su sorpresa al ver al animal, a ese demonio que acecha desde la oscuridad, ese mismo demonio que llevo dentro y se encarga de liberarse y permitirme ser quien he sido desde siempre, liberarse y ser él mismo, liberarse y ser yo mismo, liberarse y dejar que seamos uno solo.

2 comentarios:

  1. La culpa como un sentido y no como un sentimiento...Podría ser una muy buena representación física del canibalismo afectivo.

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