jueves, 19 de marzo de 2009

Ira





Comienzo por este, debido a que es el mas cercano a mi ser interior. No soy capaz de exteriorizarlo sin explotar completamente, pero me libera ese sentimiento de destrucción que llena mi cuerpo en el momento justo. Siento como mi corazón avanza galopante hasta el punto de pensar que podría salir disparado por mi pecho. Mis ojos se llenan de odio, mis manos se tensan hasta producir dolores en mis propios huesos. Es hora de acabar con todo. Desde el mas mínimo movimiento fuera de lugar, una mirada, un respiro, ese personaje a mi lado en el transporte público, ese que se sienta a mi lado vulnerando mi espacio vital. No puedo soportarlo!!



Estos ataques de furia me llevan a pensar si hay algo mal en mi, si esa intolerancia es alguna enfermedad mental encargada de destruirme poco a poco, pero llego a una conclusión luego de reflexionarlo, en mi ser no hay nada malo, esa supuesta enfermedad inexistente no me hace ningún daño, al contrario, esa ira que se alimenta de mis entrañas me hace mas fuerte, que me quita horas valiosas de vida puede ser cierto, pero intensifica cada sensación, cada momento. La ira se ha convertido en una droga que no puedo abandonar, el vicio que ocupa mi pensamiento la mayoría del tiempo. Me libera, insisto. Me libera de esa responsabilidad de entender las actitudes de muchas personas, esa estupidez reinante en algunos seres que no pueden considerarse mas que bestias dotadas del don de la palabra. No les doy el calificativo de animales, puesto que con ellos me llevo mejor, tal vez porque compartimos los mismos instintos viscerales. Estoy cansado de tanta campaña de tolerancia, de entender al vecino, de ponerme en sus zapatos. Me enferma tener que soportar la existencia de aquel ser que me roba aire, que ocupa mi espacio, que absorbe la luz que esta destinada para mi, que me proyecta ese calor enfermizo cuando esta cerca.



Solo quiero destruir todo lo que esta cercano, mi respiración aumenta de frecuencia y mi aliento sube de temperatura, siento como mis manos empiezan a sudar de nuevo, con esa impaciencia, me siento confundido, indeciso, una ansiedad llena mi estomago, de la misma manera cuando oyes una noticia que involucra a esa persona especial. Tengo que descargar mi ira en un golpe mortal, la decisión esta en permitir que ese sentimiento me acabe por dentro o sacarlo en un solo estallido. Mi cuerpo empieza a doler, tengo que rascarme, arrancarme trozos de piel desesperado por dejar salir esa energía, debe ser lo mismo que siente un guerrero cuando sabe que su enemigo esta cerca y se prepara para atacar, lo mismo que experimenta un depredador antes de saltar al cuello de su presa. Quiero vomitar, no puedo resistir por un segundo mas el calor, la tensión en mis músculos se hace cada vez mas insoportable. La ira me esta consumiendo nuevamente. Tal vez esta vez lo haga de una vez por todas, mis venas exploten por fin y la muerte toque las puertas de mi alma, terminando con esta existencia.


No quiero, me niego a abandonar esa ilusión de no amanecer, me niego a reprimir esa sed de dolor, me niego a ser el maldito mortal que espera la sociedad. Si mi furia me ha de conducir a la muerte, que asi sea, pero no me ire solo. Algun infortunado que se ha de cruzar en mi camino llevara la peor parte. La ira me dara la fuerza para llevarlo al sufrimiento y asi, en ese momento, podre descansar por fin.

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